La evolución es un proceso de cambio con una dirección definida y es precisamente en esta situación en la que se encuentra la inversión responsable. Al igual que otros procesos evolutivos, la incorporación de los principios de inversión responsable a un negocio es un camino largo y complicado que implica numerosos pequeños cambios.Robeco es firmante activo de los UN PRI desde diciembre de 2006, lo cual nos ofrece un camino que seguir en cuanto a las aspiraciones de nuestra evolución.
La integración de factores ambientales, sociales y de buen gobierno empresarial puede tomarse como ejemplo de proceso evolutivo. Para una gestora del tamaño y complejidad de Robeco, se trata de un proceso de cambio que no puede (y no debe) tener lugar de un día para otro. Los actuales procesos de inversión son el resultado de muchos años de cuidada labor para combinar los elementos que mejor contribuyen a la creación de valor para nuestros clientes. Toda variación de estos procesos no puede sino consistir en actividades evolutivas cuidadosamente dirigidas y destinadas a salvaguardar la coherencia y estabilidad de este proceso de creación de valor para nuestros clientes. Para Robeco, la inversión responsable es evolución. Robeco espera que la inversión responsable mejore su relación riesgo/rentabilidad, se traduzca en una evaluación de las empresas, mejore la evaluación de riesgos que hacemos de las mismas y dé lugar a un descubrimiento más temprano de oportunidades de inversión.

Las relaciones entre directivos, cargos no directivos y accionistas han cambiado hasta convertirse en un complejo contexto de mundialización de las empresas y las inversiones, y de una transparencia cada vez mayor. A la vez, la información se difunde cada vez más rápida y con mayor alcance, lo que da lugar a una mayor presión externa sobre las tres partes implicadas, procedentes de cada vez más organizaciones no gubernamentales.

En este proceso evolutivo, es importante que las tres partes implicadas acepten y comprendan tanto sus propias funciones como las de las otras partes. También resulta vital que el diálogo entre cargos ejecutivos, cargos no ejecutivos y accionistas (de cualquier nivel) se desarrolle en un entorno de respeto y comprensión mutuos. Sólo entonces puede el diálogo alcanzar los niveles de profesionalidad y confianza necesarias y esperadas.

¡La Inversión Responsable es el presente!