Antonio Castelo, analista de iBroker, analiza la elevada volatilidad en los mercados financieros provocado por la escalada del conflicto en Oriente Medio, especialmente por las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como por el riesgo sobre el estrecho de Ormuz y el daño a infraestructuras energéticas clave. La desescalada anunciada por Trump a mediodía ante el impasse de los ataques durante 5 días y las conversaciones, que Irán sin embargo niega, han dado la vuelta a las plazas bursátiles globales.
Esta situación ha generado movimientos extremadamente bruscos en los mercados en cuestión de minutos, en particular, el petróleo y el gas se han convertido en los principales indicadores del mercado, con fuertes oscilaciones de precios que influyen directamente en las expectativas económicas globales. El encarecimiento de la energía no solo impacta a corto plazo, sino que puede prolongarse debido a los daños en infraestructuras, lo que introduce riesgos inflacionarios persistentes y una posible desaceleración económica.
En este escenario, los bancos centrales podrían verse obligados a mantener o incluso subir los tipos de interés, lo que aumenta el temor a un entorno de estanflación, caracterizado por bajo crecimiento y alta inflación. Este contexto penaliza especialmente a sectores más sensibles al ciclo económico, como las empresas tecnológicas o aquellas con márgenes dependientes de los costes energéticos. Ante esta situación, el experto insiste en evitar decisiones impulsivas, como vender en momentos de pánico o entrar precipitadamente en el mercado, ya que los movimientos actuales tienden a ser exagerados y reversibles en muy poco tiempo. En lugar de ello, propone una estrategia basada en el rebalanceo de carteras, reduciendo la exposición a activos más vulnerables y priorizando aquellos con mayor capacidad de resistencia.
En cuanto a oportunidades de inversión, destaca principalmente los valores energéticos, que pueden beneficiarse de precios elevados del petróleo, siendo posible aprovechar caídas puntuales para entrar con una visión de medio plazo, con Repsol en el punto de mira a pesar de las correcciones.
También recomienda valores defensivos, es decir, empresas con ingresos estables y capacidad de trasladar la inflación a sus precios, como es el caso de Iberdrola.
Asimismo, se subraya el atractivo de compañías con alta generación de caja y solidez financiera, como Inditex que además pueden comportarse mejor en un entorno de tipos de interés elevados. De forma más general, el mercado está favoreciendo negocios con caja visible, capacidad de fijación de precios y menor dependencia del crecimiento económico.
Respecto a la protección de las carteras, la clave es la prudencia y la gestión del riesgo. Se recomienda aumentar la liquidez, a pesar de su pérdida de valor en entornos inflacionarios, como herramienta para reducir exposición y mantener flexibilidad ante posibles oportunidades.
También es importante diversificar y evitar una sobreexposición a sectores cíclicos o especialmente sensibles a los cambios en tipos de interés o costes energéticos. En definitiva, el enfoque debe centrarse más en preservar capital que en buscar rentabilidad rápida.
Finalmente, Antonio Castelo advierte de que, si el conflicto se prolonga, los efectos podrían dejar de ser coyunturales y pasar a ser estructurales, afectando decisiones de inversión, producción y precios a nivel global, lo que refuerza la necesidad de mantener estrategias defensivas y adaptativas en el actual entorno de mercado.

