Estamos viendo cómo estos dos factores —la inteligencia artificial y el comercio global— están condicionando claramente el comportamiento de los mercados y aumentando la volatilidad. ¿Cómo valoras la situación actual?
Sin duda, la disrupción de la inteligencia artificial sigue siendo un elemento clave, pero a ella se han sumado de nuevo los aranceles, que vuelven a ocupar un lugar central en la agenda de los mercados. Resulta llamativo que, mientras los mercados estadounidenses registran caídas y un incremento de la volatilidad, Europa mantiene un comportamiento extraordinariamente sólido en comparación. Los resultados empresariales han sido muy positivos en Estados Unidos y Europa está recuperando terreno, pero sorprende esta resistencia incluso en un contexto geopolítico complejo. A los conflictos ya existentes, como el de Ucrania, se suma ahora la tensión en Irán, que ha impulsado el precio del crudo hasta los 72 dólares por barril.
Este entorno podría derivar en episodios de mayor volatilidad en la renta variable, incluida la europea. Además, los metales preciosos han mostrado fuertes oscilaciones en los últimos años. No descarto que, con la llegada de la primavera, asistamos a un periodo convulso similar al vivido en abril con el llamado “Día de la Liberación”.
Trump, tras el revés judicial del Tribunal Supremo, ha recurrido a la ley de comercio de 1974 para imponer un arancel global del 15%, lo que podría provocar represalias de otros países, como ya ha insinuado China. Todo ello en un mercado que, en mi opinión, está siendo excesivamente complaciente, lo que aumenta el riesgo de sorpresas negativas. Por eso es clave adoptar una estrategia de cartera prudente y bien posicionada, como la que mantenemos en Divacons AlphaValue.
Entrando en el plano empresarial, estamos en plena temporada de resultados, con grandes compañías publicando a ambos lados del Atlántico. ¿Cómo está evolucionando esta campaña?
La temporada está siendo notable, incluso sobresaliente. En el tercer trimestre, el BPA creció un 15% en Estados Unidos y un 7,6% en Europa. En el cuarto trimestre, actualmente vemos un crecimiento del 13,9% en EE. UU. y un ligero descenso del 0,6% en Europa, aunque con claras revisiones al alza en las últimas semanas.
Esto indica que los resultados y las expectativas siguen siendo sólidos. Las caídas recientes, especialmente en el sector tecnológico, no se explican por un deterioro de fundamentales. Compañías como Palantir, Amazon o Alphabet han presentado buenos resultados y perspectivas, aunque con un aumento significativo del CAPEX, que es uno de los puntos que más inquieta al mercado.
Estas inversiones serán rentables a medio plazo. A corto plazo conviene ser prudente, ya que el momentum está penalizando al sector tecnológico, pero a medio plazo estoy convencido de que las grandes tecnológicas —que han invertido más de 630.000 millones de dólares en infraestructuras e hiperescaladores— seguirán liderando la transformación tecnológica.
En paralelo, observamos un claro apetito por sectores defensivos como utilities y telecomunicaciones, así como por cíclicos pesados como metales, minería y petróleo. En Europa, estos cuatro sectores han explicado gran parte del buen comportamiento del mercado. En cambio, sectores más ligados a la disrupción tecnológica, como el sector media, han tenido un desempeño negativo. En conjunto, los resultados del cuarto trimestre están siendo satisfactorios.
Mirando ya a un horizonte más amplio, ¿cómo debería posicionarse el inversor en los próximos meses?
Nuestra estrategia ya refleja esa rotación sectorial. Desde junio del año pasado apostamos por metales y minería, incorporando compañías como Aurubis, Glencore o Rio Tinto, además de exposición a tierras raras en Estados Unidos, y hemos mantenido estas posiciones con muy buenos resultados. También hemos reforzado utilities, especialmente con Iberdrola y Enel, que ha presentado un plan estratégico muy sólido. Endesa ha publicado resultados satisfactorios, con un payout futuro superior al 70%. En telecomunicaciones, Orange es nuestro principal valor, y Telefónica ha presentado unos resultados de saneamiento que, junto con su elevada rentabilidad por dividendo, la hacen atractiva en este entorno.
A largo plazo seguimos apostando por utilities, telecomunicaciones y cíclicos pesados, complementándolo con oportunidades de value. Recientemente hemos incorporado Munich Re, que se había quedado rezagada, así como Ferrari y Hermès. Aunque no estamos especialmente posicionados en automoción ni lujo, consideramos que ambas compañías presentan mejores perspectivas relativas y valoraciones atractivas en términos históricos.
En el sector financiero hemos reducido exposición. Aunque seguimos teniendo bancos en cartera por su peso en los índices, creemos que el punto de inflexión podría estar cerca tras varios trimestres de resultados excepcionales. Las valoraciones se aproximan a niveles de la gran crisis financiera, por lo que consideramos prudente mantener cautela.

