Gisela Turazzini, Cofundadora y CEO de Blackbird, analiza la situación del valor

En las últimas semanas cómo uno de los valores más alcistas de los últimos dos años, ha empezado a perder atractivo por parte de los inversores.

En 2011, año de su debut, Dia comenzó su andadura bursátil con serias dudas. Eso es lo que podemos ver reflejado en el gráfico, que muestra que fue en 2012 y 2013 cuando el mercado valoró positivamente el negocio de la compañía, anotándose en bolsa un 38% y un 35% respectivamente.

La subida de Dia ha sido muy sólida. Sin grandes alardes ha logrado consolidar los 6 euros en bolsa y se ha establecido como un valor con poca volatilidad. Esto lo hace apto para cualquier cartera de inversión.

Si analizamos su estructura de balance, nos encontramos con una compañía que presenta una deuda neta de 605 millones de euros, es decir, una vez su Ebitda así como un beneficio neto de unos 230 millones de euros.
Como aspectos positivos en su negocio, cuenta con una importante diversificación geográfica. Las ventas de Dia ascienden hasta los 10.000 millones de euros, lo que significa que trabaja con unos márgenes muy ajustados.

Técnicamente, el valor está dibujando una figura de distribución, en forma de hombro-cabeza-hombro de largo plazo, que le podría dar continuidad a un lento movimiento a la baja, que nos alejaría del valor. La cotización muestra además un claro deterioro de la fuerza relativa.

Mientras Dia no sea capaz de superar el nivel técnico de los 6,37 euros por acción, no veremos indicios claros de fuerza. Mientras no la veamos por encima de los 6,50 euros, deberíamos estar fuera de toda posición alcista. La pérdida de los 5,35 euros marcaría todo lo contrario, con posibles caídas hasta los 4,80 euros.