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José Luis Cava plantea la aparente contradicción de mercado: “a pesar de los riesgos geopolíticos, del desastre fiscal, la tendencia de las bolsas a medio y largo plazo sigue siendo claramente alcista”. Para explicarlo, recurre al ejemplo de Argentina, donde la inflación supera el 100% anual.

“Allí los ciudadanos tuvieron que defenderse de la degradación monetaria”. Expone tres vías. La primera, el dólar, que se ha apreciado “cerca del 961%” frente al peso, permitiendo “defenderse” y obtener rentabilidad real positiva. La segunda, la bolsa: el índice Merval subió “prácticamente un 2600%”, con retornos muy superiores a la inflación. Y la tercera, el oro, que se revalorizó un “2900%”. La conclusión es directa: “cuando los políticos imprimen dinero degradan el valor de la moneda”, y eso impulsa los activos.

“Fíjense cómo sube el oro, cómo suben las bolsas y cómo sube el dólar en moneda local”. Este fenómeno explica el comportamiento de los argentinos, que acumulan dólares y han sabido proteger su patrimonio.

Trasladando esta lógica al presente, reconoce que existen conflictos geopolíticos relevantes, pero insiste en que son “una presión bajista” frente a una fuerza más potente, “la degradación monetaria y la inflación”. Señala que el deterioro fiscal de Estados Unidos obligará a emitir deuda masivamente, lo que actuará como “viento de cola” para los mercados.

Así, igual que en Argentina, este proceso favorece “la subida de la bolsa, del oro y de las divisas fuertes” e incluso puede beneficiar a activos como Bitcoin.