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¿Cómo cree Umbrella Global Energy que evolucionará el sector energético en los próximos 5-10 años y cuáles serán las principales oportunidades que esta transformación generará para la compañía?

La transición energética entra en una etapa de mayor exigencia. Durante años, el sector ha medido su avance casi exclusivamente en megavatios instalados. Esa etapa está cambiando. La generación renovable seguirá creciendo, pero el capital será mucho más selectivo: ya no bastará con desarrollar proyectos; habrá que demostrar que pueden conectarse, financiarse, operar y generar una rentabilidad adecuada.

El gran reto es gestionar una producción renovable que, por naturaleza, es variable dentro de una red que tiene límites. Por eso, el valor se está desplazando hacia la flexibilidad: almacenamiento, hibridación, gestión digital y capacidad para adaptar la demanda. Estas herramientas permiten reducir vertidos, aprovechar mejor las diferencias de precio y optimizar los ingresos de cada activo.

En este nuevo ciclo también será decisivo saber ejecutar, acceder a financiación y definir desde el principio cómo se va a monetizar cada proyecto. Umbrella se ha preparado combinando dos capacidades: desarrollar y operar infraestructura energética propia, y diseñar soluciones híbridas para la industria. Porque la oportunidad ya no está solo en producir más energía, sino en gestionarla mejor y obtener más valor de cada euro invertido.

Umbrella está evolucionando hacia un gestor energético integrado que combina generación solar, almacenamiento, tecnología y movilidad eléctrica. ¿Dónde quiere posicionarse la compañía dentro de cinco años y cuál será su principal ventaja competitiva?

Queremos consolidar a Umbrella como una plataforma energética híbrida e integrada, articulada sobre dos motores complementarios. El primero es Infrastructure: desarrollar, operar e hibridar activos propios que aporten ingresos recurrentes. El segundo es Energy Solutions: integrar generación, almacenamiento y gestión inteligente para responder a necesidades energéticas concretas de la industria.

Nuestra ventaja parte de más de veinte años de experiencia ejecutando proyectos fotovoltaicos y de haber ampliado esa base hacia la operación de activos, el almacenamiento y la tecnología. Conocemos la infraestructura física, pero también cómo debe gestionarse para optimizar producción, consumo, precios y vida útil de los equipos.

Lo diferencial no es tener una tecnología concreta, sino saber integrarla y hacer que funcione en el mundo real. Nuestra experiencia nos permite acompañar todo el ciclo del proyecto y adaptar cada solución a las necesidades del activo o del cliente. La movilidad eléctrica también forma parte de esa visión, como infraestructura y como nueva demanda energética, aunque hoy vemos las mayores oportunidades de crecimiento en los activos híbridos y en las soluciones energéticas para la industria.

El almacenamiento energético está adquiriendo un papel cada vez más estratégico. ¿Hasta qué punto el BESS puede convertirse en uno de los principales motores de crecimiento y rentabilidad de Umbrella?

El almacenamiento puede convertirse en una de nuestras principales palancas de crecimiento porque responde al problema central de un sistema con alta penetración renovable: la energía no siempre se genera cuando tiene más valor. Un BESS permite desplazar energía entre horas, reducir vertidos, gestionar picos y abrir distintas vías de monetización, siempre que el activo cuente con una estrategia de ingresos bien definida.

Para Umbrella, la oportunidad tiene dos vertientes. En nuestra cartera propia, trabajamos en la hibridación de plantas solares y en proyectos de almacenamiento independiente. A 31 de diciembre de 2025, el pipeline global de BESS ascendía a 2.920 MWh, distribuido en distintas fases de madurez. En el ámbito industrial, Pamesa Net Zero integra 80,56 MWp de generación fotovoltaica, 366,84 MWh de almacenamiento y gestión energética inteligente.

La rentabilidad, sin embargo, no depende de instalar baterías, sino de seleccionar bien el emplazamiento, asegurar el acceso a red, estructurar la financiación, definir la estrategia comercial y operar con disciplina. Nuestra propuesta es convertir el almacenamiento en una infraestructura gestionable y rentable, no en un complemento añadido a la solar.

La inteligencia artificial está entrando con fuerza en la gestión y optimización de la energía. ¿Cómo puede la IA transformar el modelo de negocio de Umbrella y diferenciarla frente a otros operadores renovables?

Se habla mucho de inteligencia artificial, pero en energía aporta valor cuando ayuda a tomar mejores decisiones operativas, todos los días y en tiempo real. Hay que cruzar previsiones de generación y consumo, precios, estado de carga o restricciones de red para decidir cuándo conviene almacenar, consumir o vender energía.

A través de Turbo Energy, nuestra filial tecnológica cotizada en Nasdaq, contamos con sistemas de gestión energética que aplican esta lógica en instalaciones comerciales e industriales. La tecnología coordina los distintos activos y adapta su funcionamiento tanto a las condiciones del mercado como a las necesidades reales de cada usuario.

Para Umbrella, esta capa de inteligencia nos permite gestionar mejor nuestros activos y ofrecer soluciones más eficientes a la industria. Ahí está la diferencia: no en utilizer la IA como etiqueta, sino en convertir los datos en resultados concretos: más energía renovable aprovechada, menores costes, mayor resiliencia y mejores retornos.

¿Qué nuevas tecnologías o soluciones energéticas considera Umbrella que pueden marcar el siguiente gran salto del sector: almacenamiento, gestión inteligente, generación distribuida, movilidad eléctrica, hidrógeno u otras?

No creo que el próximo gran salto del sector vaya a venir de una única tecnología. Va a venir de conseguir que distintas soluciones trabajen juntas. Hoy, la combinación más clara es generación renovable, almacenamiento y sistemas de gestión capaces de coordinar la energía con el consumo, la red y el mercado.

En el entorno industrial, esta arquitectura permite reducir picos de demanda, aprovechar mejor la generación propia, proteger procesos sensibles frente a interrupciones y reducir la exposición a la volatilidad de precios. La generación distribuida y la movilidad eléctrica incorporarán nuevos activos y consumos que también habrá que integrar y gestionar de forma inteligente. 

Cada tecnología debe responder a una necesidad real y sostenerse económicamente. Hoy vemos una oportunidad más inmediata en las baterías, el software y los modelos de servicio que permiten a más empresas acceder a estas soluciones sin tener que asumir toda la inversión desde el principio.

Umbrella está creciendo internacionalmente en mercados como Reino Unido, Chile, Europa del Este y Estados Unidos. ¿Qué mercados ofrecen actualmente el mayor potencial y qué criterios utiliza la compañía para decidir dónde invertir?

España sigue siendo nuestro principal mercado y donde hemos construido buena parte de nuestra experiencia operativa. Fuera de España vemos oportunidades distintas en cada geografía: Reino Unido necesita más flexibilidad y almacenamiento; Chile tiene un recurso solar extraordinario y una volatilidad de precios que hace especialmente valiosa la capacidad de almacenar energía; y Rumanía ofrece potencial para desarrollar BESS de gran escala. Estados Unidos pertenece a un perímetro diferente: es un mercado estratégico para la actividad comercial y tecnológica de Turbo Energy.

Cada proyecto debe tener sentido por sí mismo. Analizamos la regulación, el acceso a red, la forma en que se venderá la energía, la financiación, la capacidad local de ejecución y, sobre todo, la rentabilidad que podemos obtener en relación con el riesgo asumido.

En un sector tan intensivo en capital, seleccionar bien es tan importante como crecer. Por eso priorizamos los proyectos que tienen un camino claro desde el desarrollo hasta la financiación, la construcción y la operación. Y mantenemos la flexibilidad para incorporar socios o rotar activos cuando sea la mejor forma de liberar capital, reinvertirlo y seguir creando valor.

La compañía está pasando de desarrollar proyectos a tener una mayor presencia como productor independiente y gestor de activos. ¿Cómo va a cambiar esta evolución el perfil de ingresos, crecimiento y rentabilidad de Umbrella?

Desarrollar un proyecto genera valor, pero mantenerlo en operación nos permite capturar ese valor durante más tiempo y construir ingresos recurrentes. Esa es la lógica de nuestra evolución hacia el modelo IPP. Cerramos 2025 con 64 MWp en operación, después de incorporar 46,5 MWp durante el ejercicio, y en 2026 alcanzamos los 68 MWp con la conexión de Pinoso.

Esta evolución ya empezó a reflejarse en los resultados auditados de 2025. Los ingresos crecieron un 81%, hasta los 27,6 millones de euros, y el EBITDA de gestión mejoró aproximadamente un 45%, aunque siguió siendo negativo. Hemos avanzado, pero somos conscientes de que crecer en ingresos no es suficiente: ahora debemos convertir ese crecimiento en caja y rentabilidad sostenible.

Nuestro modelo combina tres fuentes de valor. Los ingresos recurrentes de los activos propios, los proyectos y soluciones que desarrollamos para la industria, y una capa tecnológica con capacidad de escalar. Además, podemos rotar determinados activos cuando tenga sentido, que permita liberar capital y reinvertirlo en proyectos con mayor potencial, manteniendo al mismo tiempo una cartera operativa sólida. Esa combinación nos permite crecer con más flexibilidad y utilizar el capital de forma más eficiente.

Umbrella sitúa la sostenibilidad en el centro de su estrategia y cuenta con un ESG Roadmap 2028. ¿Cómo se está convirtiendo este compromiso en una ventaja competitiva y en nuevas oportunidades de negocio?

Para nosotros, la sostenibilidad no es un apartado de la memoria anual ni algo que se revise al final de un proyecto. Está presente desde el principio, cuando decidimos dónde invertir, cómo financiamos un activo, cómo lo diseñamos y qué impacto tendrá en su entorno. Además, condiciona cuestiones muy concretas: el acceso a capital, los permisos, la relación con las comunidades y la solución que podemos ofrecer a nuestros clientes industriales.

En 2025 cumplimos el 85% de los objetivos previstos en nuestro ESG Roadmap. También registramos nuestra huella de carbono ante MITECO y seguimos avanzando en gobernanza, medición ambiental e impacto social. En el último análisis de Taxonomía Europea, el 99,58% de nuestros ingresos y el 96,80% del Capex correspondían a actividades elegibles.
Pero los compromisos solo tienen valor si se pueden medir y demostrar. Financiadores, clientes e inversores quieren más trazabilidad, mejor gobierno y menos declaraciones genéricas. Trabajar con ese nivel de exigencia nos ayuda a reducir riesgos, acceder a mejores oportunidades de financiación y acompañar a la industria en un reto que ya no es únicamente ambiental: también es una cuestión de competitividad.

El crecimiento del almacenamiento y de las renovables exige cada vez más capital y capacidad de ejecución. ¿Cuáles son los principales retos que pueden limitar el crecimiento de Umbrella y cómo está preparada la compañía para afrontarlos?

La demanda está ahí y la tecnología también. Los verdaderos cuellos de botella son otros: el acceso a red, los tiempos de tramitación, el coste del capital y la capacidad de ejecutar varios proyectos complejos a la vez. En almacenamiento, además, no basta con instalar una batería; hay que tener claro cómo va a generar ingresos, cómo evolucionará la tecnología y qué efecto tendrá la degradación a lo largo de su vida útil.

Por eso somos muy selectivos. Priorizamos los proyectos que tienen un camino claro hacia la conexión, la financiación y la operación. Comprometemos el capital a medida que cada activo avanza y utilizamos la financiación de proyecto o la rotación selectiva cuando nos permiten liberar recursos y proteger el balance.

Y después está la ejecución, que es donde realmente se demuestra la capacidad de una compañía. Tenemos experiencia en desarrollo, ingeniería, construcción, operación y tecnología, y trabajamos con socios especializados cuando aportan valor. En este nuevo ciclo no se trata de acumular megavatios en una presentación, sino de convertir proyectos en activos operativos, ingresos y caja con una rentabilidad adecuada al riesgo.

Si miramos hacia 2030, ¿qué compañía quiere ser Umbrella Global Energy: un gran productor renovable, un líder en almacenamiento y tecnología energética o un gestor energético integrado capaz de generar, almacenar y optimizar la energía?

En 2030 queremos que Umbrella sea reconocida como una plataforma energética híbrida e integrada. La generación renovable seguirá siendo la base, pero una parte creciente del valor estará en saber combinarla con almacenamiento, tecnología y gestión inteligente.

Queremos tener capacidad para desarrollar un activo, financiarlo, operarlo, incorporar almacenamiento y optimizar sus ingresos. Y queremos trasladar todo ese conocimiento a la industria, con soluciones que aporten ahorro, control y resiliencia.

No me preocupa demasiado la etiqueta que se utilice para definirnos. Lo importante es que seamos capaces de gestionar mejor la energía y también el capital durante todo el ciclo del activo. Si hacemos bien ambas cosas, podremos construir ingresos recurrentes, crecer de forma rentable y crear valor sostenible para nuestros accionistas.