Para el segundo semestre seguimos apostando por la renta variable, pues sigue siendo alcista. Además, los tipos de interés son bajos y los bancos centrales no dejan de inyectar dinero, lo que favorece a la renta variable. En este escenario, no obstante, hay que ser selectivos. Nos gustan los fondos de renta variable europea, sobre todo periférica. 
En el caso de EEUU también nos gusta la renta variable, que cotiza realidades, pero hay que tener en cuenta que ya no existe euforia. En tercer lugar nos gusta la renta variable emergente para todos los perfiles.

En renta fija, nos quedamos con deuda pública y privada de la periferia europea, de medio plazo, high yield, tanto europeo como estadounidense y de cortos y medios plazos. Deuda emergente, sobre todo en divisa fuerte, emitida en dólares y con divisa cubierta, y retornos absolutos y fondos mixtos de renta fija flexibles, no mixtos estáticos.

Dentro de la deuda emergente, buscaríamos fondos de gestión activa en los que los gestores detectan las emisiones interesantes. Por regiones, Asia es una zona donde nos sentiríamos más cómodos. En Latinoamérica, hay que ser conscientes de que no es lo mismo invertir en deuda pública o privada de México, que de Argentina, que tiene más riesgo.  Nos gusta en hard currency, porque no veo repuntes de tipos en EEUU y prefiero cubrir el riesgo divisa hasta que el EURUSD no rompa los 1,34 dólares.  En este sentido, nos gustan el fondo Axa Emerging Market Short Duration Bond AHC EUR (yield anual del 4,5% y vencimientos medios de cartera inferiores a 3 años), el Pioneer Emerging Markets Bonds A EUR (yield anual esperado del 5-7% y vencimientos a 4 años).

Recomendaría los fondos socialmente responsables, que hay que tener en cuenta que, aparte de seguir criterios financieros (rentabilidad y liquidez de la compañía), también buscan que las empresas no atenten contra criterios humanos o medioambientales. Estos criterios no están reñidos con la rentabilidad.

En este grupo, para los que buscan algo de tranquilidad, como fondos mixtos flexibles y socialmente responsables nos gustan el Santander Responsabilidad Conservador o el Microbank Fondo Ético.

En renta variable nos gusta Erste, que tiene fondos de renta fija, variable y mixtos socialmente responsables, éticos e, incluso, solidarios.  El porcentaje de estos fondos en la cartera dependerá del horizonte temporal y del perfil de riesgo del inversor, pero ser socialmente responsable no está reñido con obtener buena rentabilidad.

Cuando algunos valores sufren fuertemente por ciertas noticias, hay que ser profesional y ver si son rumores o son una realidad. Una vez que analizamos lo que ocurre y tenemos un producto que tiene exposición a esta compañía, hay que ver si supone una pérdida importante para la cartera y, si es así, saltará el stop loss, pues hay que trabajar con stop loss. Hay que dar un voto de confianza al gestor si ha sabido responder a cosas así en el pasado. Si no nos convencieran sus explicaciones, mejor salirnos del fondo.