Desde hace unos 10 años detectamos que el cliente demandaba que sus inversiones tuvieran aparejadas unas rentas periódicas, bien fijas, bien variables, por lo que en 2005 desarrollamos una estrategia que denominamos “Maximiser”.
Ya gestionamos 4.000 millones de euros en esta estrategia. Dentro de ella, tanto el fondo europeo –Dividend European Dividend Maximiser - como el global – Global Dividend Maximiser- han tenido muy buena aceptación al repartir un 8% fijo más la exposición a la renta variable.

Para conseguir repartir un 8% de rentas periódicas hemos implementado dos estrategias dentro de la cartera:
- inversión activa en acciones cuyos dividendos generen un rendimiento en torno al 4%
- venta de opciones call sobre algunas de las acciones que tenemos en cartera. Nunca vendemos nada al descubierto. A través de las primas que se generan por la venta de estas opciones, conseguimos general el otro 4% de rentabilidad
Gracias a estas estrategias, desde que lanzáramos estos fondos en 2007 hemos conseguido repartir el 8% de renta periódica.

Ambos fondos invierten únicamente en renta variable y aportan esa renta del 8% más lo que da la renta variable. También tenemos otra tipología de fondos, los mixtos, que sí que combinan renta fija y variable y reparten un 5% de rentabilidad.

En ambos fondos invertimos en distintos mercados. En el European Dividend Maximiser nos circunscribimos a los mercados europeos y el Global Dividend Maximiser a los mercados de distintas partes del mundo, pero siempre buscando los dividendos más estables, consistentes y con tendencia al alza. Es cierto que muchos inversores tienen tendencia a invertir en una acción por el dividendo, acumulando todo nuestro riego en un mismo valor. Es cierto que es complicado que las compañías reduzcan sus dividendos, pero es mejor tener una cartera diversificada de dividendos, pues nos proporcionará más estabilidad y tranquilidad.

Podemos compensar las retenciones fiscales que nos ocasiona recibir dividendos en efectivo acumulando lo que se reparte y reinvirtiéndolo en las carteras. La fiscalidad se puede retrasar traspasando de fondo a fondo la inversión siempre y cuando no se realicen las plusvalías, es decir, mientras no vendamos ese activo.

Estos fondos son fondos de renta variable y, debido a la volatilidad de este producto, tenemos que ser conscientes de que, si somos de perfil conservador, deberíamos tenerlo únicamente en un porcentaje reducido. Pero siempre recomendamos que dejen que los asesores identifiquen el perfil del inversor y adecuen su cartera.