José Luis Cava se plantea si el mensaje de Donald Trump busca “manipular los mercados financieros” o indicar que “el pico de la escalada ya lo hemos dejado atrás”. Tras el anuncio de un aplazamiento de cinco días en los bombardeos sobre Irán y la posterior negación iraní de negociaciones, el experto sostiene que “los políticos mienten” y que probablemente existen contactos indirectos: “no ha habido negociaciones… pero ha habido aproximaciones a través de un intermediario”.

En este contexto, considera que ese intermediario podría ser Pakistán, por su relación con China, Estados Unidos e Irán, y subraya que tanto Washington como Teherán tienen incentivos para negociar, mientras que China, perjudicada por el conflicto, “de forma discreta… tiene que estar propiciando que se llegue a un acuerdo”.

Apoyándose en los gráficos, señala que el petróleo ha retrocedido desde la zona de 103 a niveles por debajo de 100, lo que implica que “las presiones se han desvanecido”, reduciendo el riesgo de subidas hacia 120. Los indicadores de volatilidad refuerzan esta idea: el índice del petróleo cae por debajo de soportes, el VIX no supera 30 y otros indicadores muestran tensiones decrecientes. Aunque “las tensiones siguen estando latentes”, la conclusión es que “puede ser que el pico lo hayamos dejado atrás”.

El análisis del sentimiento también apunta a un cambio: el índice de miedo se sitúa en niveles bajos y los fondos, previamente posicionados al alza en petróleo, se vieron obligados a cerrar posiciones tras el tuit de Trump. A esto se suma el comportamiento del mercado, con los 11 sectores del S&P 500 cerrando al alza y el índice rebotando en soporte. Por ello, el analista concluye que “es muy probable que Donald Trump nos estuviera informando de que lo peor ha pasado ya” y que el suelo de mercado está cercano, recordando que “las bolsas no hacen suelo cuando llegan las noticias del fin de la guerra… lo hacen antes”.

En su primera “maldad”, destaca una operación relevante: una compra masiva de futuros del S&P 500 justo antes del anuncio de Trump. Esto plantea la duda de si se trata de información privilegiada, distinguiendo entre la obtenida legítimamente y la ilegal. Aunque considera que “debe ser investigada”, interpreta esta operación como una señal de mercado: “me está indicando que se ha hecho un suelo… o que el suelo está muy cercano”, sugiriendo que el inversor busca beneficiarse de una subida mayor cuando se confirme el inicio de negociaciones.

Finalmente, critica las previsiones de analistas como los de JPMorgan, que anticipaban petróleo a 120-130, inflación al 5% y fuertes subidas de tipos. Frente a ello, señala que el crudo está por debajo de 100, las expectativas inflacionistas rondan el 2,6% y los tipos apenas descuentan “un cuarto de punto”. También apunta que la rentabilidad del bono a 10 años permanece contenida, lo que contradice ese escenario. Concluye advirtiendo contra “seguir la narrativa” dominante y sostiene que Trump, pese a las críticas, “está actuando racionalmente y es el gran ganador de esta crisis”, mientras que China sería la principal perjudicada.