Damián Querol, director de análisis de Banco Gallego, explica que la batalla está abierta en el mercado de divisas porque "a las potencias internacionales les interesa devaluar su moneda para potenciar sus exportaciones y la compra de producto nacional, y reducir las importaciones". EE.UU., por su parte, estaría llevando a cabo esto “mediante el quantitative fixing y la compra de bonos por parte de la Fed, lo que equivale a una bajada de tipos y, hay que tener en cuenta que los tipos de interés reales podrían estar en -2,5% en América”.

En Japón también han tomado medidas para devaluar su moneda, concretamente, “la bajada al 0,0% los tipos de interés, lo que beneficia a su moneda y al país, ya que es claramente exportador”. En cambio, en Europa Querol dice que “no se va a hacer nada por devaluar el euro, todo lo contrario pues, cuando la economía europea se recupere, se subirán los tipos”. La consecuencia de esta falta de actuación en Europa será “la falta de competitividad, aunque esperemos que el consumo interno comience a repuntar para compensar”.

En el mercado laboral de EE.UU. comenta que, “si bien no se está creando empleo, se está destruyendo mucho menos de lo esperado, reduciendo las posibilidades de double dip”. En cuanto al dato final de empleo y desempleo que conoceremos hoy, el experto comenta que “podría seguir en el entorno del 9,7%” y, además, “progresivamente, con una moneda devaluada, aumentarán las exportaciones y el consumo interno favoreciendo la contratación”.

 

Damián Querol, director de análisis de Banco Gallego, admite que su perspectiva es “alcista en Wall Street debido a que hay catalizadores, como la próxima compra de bonos de la Fed, las medidas de estímulo tomadas por Obama y que la desaceleración del crecimiento puede estar tocando suelo”, si bien, el experto no descarta “algún recorte en el corto plazo”.

En España, “la presentación de resultados empresariales puede superar las expectativas, ya que se han ido reduciendo por los malos dato macro, pero las perspectivas para las ganancias del próximo año que presenten las compañías españolas pueden ser negativas y, por ello, dar lugar a que en el corto plazo haya retrocesos en el Ibex 35”. Estas caídas “deberían ser aprovechadas para tomar posiciones porque los indicadores europeos pueden marcar máximos en los próximos dos meses”.

A pesar de los miedos que levantan los periféricos europeos “se están haciendo las cosas bien, hay medidas de contención”. En el caso de Irlanda, último país al que Fitch le redujo su calificación, dice que “si bien su déficit puede estar en el 30% para este año, sus necesidades de liquidez hasta final de año están cubiertas con los 25.000 millones que tiene en caja”.

Recomendación

El experto aconseja para el medio-largo plazo “ir tomando posiciones en renta variable poco a poco, aprovechar la alta rentabilidad de los depósitos bancarios, bonos de alta rentabilidad de empresas de primer nivel internacional y compañías con alta rentabilidad por dividendo”.

En el corto plazo “comprar ETFs inversos sobre el Ibex 35 o el EuroStoxx 50 si los índices no rompen resistencias y los resultados empresariales no son muy positivos”.

Como inversión alternativa propone “ponerse alcistas de tipos de interés en el ‘bund’ alemán con un ETF inverso sobre el bono germano de cara a obtener una rentabilidad entre el 7% y 8% en 8 meses”