Manuel Pinto, jefe del departamento de análisis de XTB, considera que el escenario que viven los mercados es de pánico inversor derivado del conflicto geopolítico con Irán, el encarecimiento de las materias primas (especialmente petróleo y gas) y la incertidumbre sobre las políticas monetarias. Este entorno está provocando caídas generalizadas en las bolsas y un aumento de la volatilidad, lo que obliga a diferenciar claramente entre estrategias de corto y largo plazo.

En el corto plazo, considera que el comportamiento del mercado dependerá casi exclusivamente de la evolución del conflicto: si se resuelve rápidamente, los activos más castigados —especialmente la renta variable— podrían experimentar un fuerte rebote; si se prolonga, es probable que continúe la presión bajista e incluso se produzcan caídas adicionales.

En este contexto, las oportunidades de inversión a corto plazo se concentran en sectores directamente beneficiados por el shock energético. Destacan las compañías relacionadas con fertilizantes, debido a la dependencia global de regiones afectadas por el conflicto, así como las petroleras, que aumentan márgenes y beneficios con el alza del crudo. También aparecen oportunidades en energías renovables, ya que los gobiernos tienden a acelerar la inversión en alternativas energéticas ante crisis de suministro. Incluso sectores como el carbón o el transporte ferroviario vinculado a materias primas pueden verse favorecidos. Sin embargo, se advierte que activos tradicionalmente considerados refugio, como el oro, pueden no comportarse como se espera en este tipo de crisis, ya que en fases de pánico los inversores venden lo más líquido, y además el aumento de tipos y la fortaleza del dólar reducen su atractivo.

Por el contrario, hay sectores claramente perjudicados en el corto plazo y donde conviene evitar exposición. El turismo es uno de los más vulnerables por el aumento de costes energéticos y la posible reducción de rutas. El lujo también se ve afectado por la caída de la demanda en regiones clave y por el endurecimiento de las condiciones financieras. Asimismo, las utilities pueden enfrentarse a intervenciones regulatorias que limiten sus beneficios extraordinarios, y el sector bancario podría sufrir inicialmente por la desaceleración económica, aunque con potencial de recuperación posterior. De forma especialmente relevante, el análisis desaconseja la renta fija en este entorno, al considerarla uno de los activos más perjudicados.

A pesar de este escenario incierto en el corto plazo, Manuel Pinto destaca que el mensaje en la mirada a largo plazo de los mercados es positivo. Históricamente, los mercados tienden a recuperarse tras episodios de crisis, siempre que no haya una recesión profunda o un cambio estructural extremo en la política monetaria. Se espera que, una vez se estabilice la inflación, los bancos centrales retomen políticas más favorables y continúe el crecimiento económico, impulsado por la productividad y nuevos estímulos. Por ello, recomienda mantener la inversión y evitar decisiones impulsivas, ya que perder los mejores días del mercado puede reducir drásticamente la rentabilidad a largo plazo.