La renta fija se ha convertido en un activo en el que las bajas rentabilidades hacen difícil elegir bien el título en el que invertir. Hablamos con el gestor de uno de los fondos de renta fija de Carmignac.


Como inversor de renta fija, ¿dónde ve las oportunidades en estos momentos?

Siguen existiendo oportunidades incluso en este contexto de rendimientos en niveles mínimos que está protagonizando el mercado de renta fija. Pero debemos ser flexibles, es decir, contar con la capacidad de invertir más allá de la zona del euro, en EE. UU. o en los mercados emergentes, y la capacidad de diversificar en los mercados de deuda corporativa. También es necesario disponer de un cierto riesgo de divisas. Por tanto, existen oportunidades, pero es necesario ser muy flexibles y aplicar un enfoque sin restricciones a la hora de invertir en los mercados de renta fija.

¿Dónde encuentra estas oportunidades exactamente?

Se pueden encontrar oportunidades en los mercados de deuda emergente en Latinoamérica, por ejemplo. En Brasil, en la deuda pública denominada en divisa local, en bonos denominados en reales o pesos mexicanos en el caso de México, por ejemplo. En otras regiones, como Europa del Este, en Rusia hasta cierto punto y tal vez en Oriente Medio, en vista de que los precios de las materias primas siguen mostrando una gran solidez, si bien hemos asistido a una cierta consolidación en fechas recientes. Por tanto, el universo emergente es una región que se debe tener en cuenta. Otra opción son los mercados de deuda corporativa, especialmente en Europa, en la zona del euro a través de los activos financieros: deuda subordinada de bancos europeos de toda la región, no solo en un país ni un título en concreto. Así, priorizamos los «campeones nacionales», los tres bancos más importantes de Europa. Otra área podrían ser otros segmentos del mercado de deuda corporativa, como el petróleo, el sector energético o partes del sector de materias primas, por ejemplo, en los mercados emergentes o desarrollados.

¿No en Estados Unidos?

En Estados Unidos un poco menos, sí.

¿Qué le parece la renta fija europea bajo el paraguas del QE del BCE?

Debemos ser muy selectivos. Existe cada vez menos valor y los precios son cada vez más elevados debido al programa de relajación cuantitativa del BCE, en el que se incluyó la deuda con calificación Investment Grade. Por ello, nos estamos centrando principalmente en los títulos financieros europeos y, en cierta medida, también en los mercados de deuda corporativa estructurada, como los CLO europeos —su tramo más elevado—, pero se trata de algo realmente específico, por lo que en este momento preferimos centrarnos en la deuda subordinada de entidades financieras europeas en el ámbito de la deuda corporativa.

Está usted hablando del sector financiero, ¿en todos los países europeos?

En Italia, sí. En España. En toda Europa. No se limita a un país en concreto, por lo que nos gusta diversificar tanto como podamos: desde los países escandinavos hasta el Reino Unido, Suiza, España, Italia y Francia.

¿Qué deuda financiera tiene en España?

Nos gusta BBVA, por ejemplo, y también Santander.

Está hablando del mercado de renta fija corporativa, ¿cuál es su visión sobre la deuda soberana?

¿Te refieres a la deuda pública de los países desarrollados? ¿De los emergentes? En general...

En el universo desarrollado, la deuda está muy cara, debido al programa de relajación cuantitativa del BCE y del Banco de Japón, así como a los grandes flujos de entrada en el mercado de bonos del Tesoro estadounidense y otros mercados de bonos a escala mundial. Creemos que el final de estas políticas se aproxima, especialmente en el caso del BCE, en vista de la mejora de los datos y del contexto para el crecimiento y las empresas, lo que hace que la política de relajación cuantitativa del BCE sea difícilmente justificable de cara al próximo año. Por tanto, intentamos estar preparados para el final de la relajación cuantitativa, es decir, asistiremos a un ajuste en los precios de la deuda pública alemana y de los mercados de renta fija de los principales países europeos, donde los rendimientos deberían subir, si bien no de forma exagerada, pero en cierta medida prevemos un ajuste en los precios de este sector derivado de la mejora de los datos y del panorama más favorable para las economías europeas.

¿Cuándo debemos esperar esa reacción?

Esperamos que se produzca un cierto ajuste de los precios antes de fin de año, durante el tercer y cuarto trimestre. Resulta muy complicado saberlo, dado que los datos han mejorado mucho. No es imposible que se produzca un acontecimiento adverso pero, al mismo tiempo, ya hemos dejado atrás el riesgo político al que estábamos sometidos en Europa (elecciones en Países Bajos, Austria y Francia). Así, este riesgo político ya se ha disipado. Todavía queda la celebración de algunas elecciones, pero estas no deberían empeorar el panorama en Europa. Por tanto, de aquí a final de año, deberíamos asistir a un ajuste de los precios en las curvas de tipos de Alemania, por ejemplo, así como de otros mercados núcleo.

¿Qué debemos esperar del treasury estadounidense, teniendo en cuenta que la FED está subiendo tipos?

Los bonos del Tesoro son mucho más complicados, porque, por un lado, la Fed está subiendo los tipos. Ya lo ha hecho una vez y todo parece indicar que se producirá otra subida en junio. Y no es inverosímil pensar que podrían realizar una tercera subida más adentrado el año. Por tanto, existe una gran incertidumbre en este frente. Por otro lado, hemos presenciado un parón en la temática de la reactivación económica a la que hemos asistido en Estados Unidos, dado que la Administración Trump, hasta el momento, no ha sido capaz de implementar un nuevo plan presupuestario que incluya recortes de impuestos, flexibilización normativa e inversión en infraestructuras. Así que, en este país existen muchos interrogantes y una gran falta de visibilidad a este respecto y el panorama es heterogéneo. Pero la inflación es persistente en Estados Unidos, por lo que, por este motivo, la Fed podría verse obligada a subir tipos. Y, al mismo tiempo, las condiciones financieras en este país son positivas. La renta variable se encuentra en niveles cercanos a sus máximos, la deuda pública del país ha registrado un comportamiento bastante favorable desde principios de año, del mismo modo que los mercados de deuda corporativa, y el dólar no se ha apreciado desde principios de año. Por tanto, existen motivos para que la Fed se sienta en una posición mucho más cómoda para subir los tipos, y por este motivo es necesario ser prudentes. Este movimiento ya está parcialmente previsto y descontado por el mercado y por los inversores de renta fija, pero debemos ser cautos.

¿Le gusta algún tipo de activo en Estados Unidos dentro de la renta fija?

Nos gustan los TIPS o bonos vinculados a la inflación, pero, por el momento, nuestro interés no se extiende más allá. Seguimos siendo muy prudentes.

¿Y cuál es su visión sobre el high yield?

Mantenemos la prudencia en el segmento del alto rendimiento, tanto en EE. UU. como en Europa, porque es una clase de activo que no está barata. En Europa, porque hemos visto movimiento por parte de los inversores en activos con calificación Investment Grade y porque los factores técnicos se están deteriorando ligeramente en el Viejo Continente. Pero no nos gusta demasiado invertir en este segmento, ni advertimos muchas oportunidades en EE. UU. en esta clase de activos. Por tanto, no se trata de un área o sector en el que nos estamos centrando a la hora de invertir.

Para resumir, ¿cuáles son los activos que le gustan en estos momentos?

Nos gusta la deuda emergente, la deuda subordinada europea, los emisores del sector de materias primas, sobre todo las petroleras y determinados sectores en los mercados emergentes y desarrollados. Al mismo tiempo, creemos que, en este momento, tenemos que gestionar la duración de las carteras de renta fija con una estrategia muy activa. Debemos ser muy flexibles, alejarnos de los índices para no prestarles atención y adoptar un enfoque sin restricciones. Así, cubrimos la mayoría de nuestras inversiones de duración en esta región y protegemos nuestro capital a través de posiciones cortas en deuda pública estadounidense, alemana y británica, por ejemplo.

¿Cuál es el perfil de un inversor que pudiera estar interesado en su fondo?

¿El perfil? Es un fondo que podría interesar a un inversor con una elevada ponderación a la renta fija en sus asignaciones globales. Es un fondo que puede diversificar el riesgo de la zona del euro o de un enfoque muy conservador, porque este fondo cuenta con tres catalizadores principales de la rentabilidad; así ha sido desde hace mucho tiempo y, desde luego, en los últimos siete años que llevo gestionando el fondo: generamos rentabilidad mediante deuda pública de muchos países, tanto desarrollados como emergentes, mediante deuda corporativa, también de diferentes regiones y sectores, y mediante divisas, que es una clase de activos muy adecuada en la que hemos sido capaces de generar valor añadido y rentabilidad en los últimos siete años. Así, es un fondo que realmente puede diversificar frente al riesgo global en una cartera de renta fija, especialmente cuando las ponderaciones se concentran en Europa y la zona del euro.

Siguen existiendo oportunidades incluso en este contexto de rendimientos en niveles mínimos que está protagonizando el mercado de renta fija. Pero debemos ser flexibles, es decir, contar con la capacidad de invertir más allá de la zona del euro, en EE. UU. o en los mercados emergentes, y la capacidad de diversificar en los mercados de deuda corporativa. También es necesario disponer de un cierto riesgo de divisas. Por tanto, existen oportunidades, pero es necesario ser muy flexibles y aplicar un enfoque sin restricciones a la hora de invertir en los mercados de renta fija.