Esta semana pendientes de varios datos: PMI de servicios de julio, el índice de precios del productor y del ISM no manufacturero del mismo mes.

En general los indicadores macro han confirmado lo que ya los mercados ven que hay una desaceleración en la economía. Que los niveles de crecimiento que veíamos el año pasado por la reforma fiscal se están normalizando y están en línea con el crecimiento esperado del 2.1% este año para la economía en general. Por lo tanto todos los indicadores van en la misma dirección. No son totalmente negativos pero tampoco positivos.

De la semana pasada lo más destacado fue la bajada de tipos de interés por parte de la FED por primera vez después de más de 10 años un 0,25% y el precio del dinero se queda entre el 2 y el 2,25%. ¿Qué supone para la economía de EEUU y para los bolsillos de los estadounidenses? ¿Lo notamos ya?

A pesar de que el mercado esperaba un ajuste en las tasas, la reacción inmediata del mercado fue de  corrección negativa. En la conferencia de prensa posterior al anuncio, Powell señaló que era un ajuste de medio camino. Con lo cual, no dijo lo que el mercado esperaba que era el primero de una serie de ajustes hacia delante. Y recordemos que hubo desacuerdo y dos miembros votaron en contra. En qué medida, en la medida que la economía no está bien pero tampoco está en un proceso de recesión o desaceleración seria que amerite este recorte o sucesivos recortes. De ahí que el mercado reaccionara negativamente y que en general reconozca que una baja en las tasas de 25 puntos básicos tampoco es que vaya a reactivar la economía y más bien puede reducir la capacidad de maniobra de la FED si la economía tiene más baches más adelante.

¿Es tan poco que los estadounidenses ni lo van a notar?

Las tasas de interés van a corregir. De hecho los bonos del tesoro corrigieron de inmediato. Al día siguiente del anuncio de los ajustes, no tanto por los ajustes sino por el ruido de la guerra comercial que se agrava.

Sin embargo, ese ajuste en las tasas de los bonos del tesoro que ya trazan por debajo de la inflación, como muchos bonos europeos (es decir que si uno ahorra en bonos del tesoro es como si diera dinero a la FED en vez de obtenerlo a cambio), no tiene un impacto real en el resto de las tasas.  Las tasas bancarias, hipotecarias no van a mejorar substancialmente en el corto plazo. Más aún con las medidas bancarias de salvaguardar el capital que hacen que las tasas estén bajas, sí, pero para acceder a ellas hay que tener niveles de crédito excelsos que la mayoría de consumidores no tiene.

¿Y por qué Donald Trump está tan enojado con Powell? Quería más ¿no?

Sí claro porque él quería un anuncio de rebaja de tasas agresiva. Y hay que reconocer que la reacción negativa del mercado a una baja en las tasas también tiene una lectura política del ajuste. ¿En qué medida la presión de Trump hace que Powell ceda y que esa interferencia con la FED continúe? Con lo cual incomoda al mercado la interferencia del presidente que no cesa, y nada indica que vaya a cesar.

Los mercados a la baja y el dólar hacia arriba…

Sin duda. Veremos que hace la nueva presidenta del BCE pero las indicaciones son muy claras de que en Europa se va a tener una política acomodaticia de cara a la falta de actividad en Europa que es más severa que la norteamericana. Con lo cual las tasas americanas, a pesar de bajar un cuarto de punto siguen siendo más altas, con lo cual el dólar sigue siendo fuerte y es otra cosa que molesta a Trump porque afecta a la balanza comercial.

Otros datos de la semana pasada fueron el menor gasto de los consumidores en cuatro meses. Tampoco fue muy bien el sector manufacturero que cayó a cifras de 2016 y el dato de desempleo, que se mantiene más o menos como estaba…

Lo que señalábamos. La economía (y de ahí sí se puede razonar la rebaja de 0,25% de las tasas) en un ajuste de medio camino en una economía que no tiende a reaccionar y cuyos indicadores tienden a señalar que puede que la economía no llegase a crecer ni siquiera ese 2.1, y pudiese crecer por debajo del 2%.  

Por lo tanto los indicadores siguen siendo una vez más de que la economía no se reactiva. Y es una de las cosas que se le achaca a la Administración Trump  que decía que la economía iba a crecer entre el 3-4% y crece un 2.1%, exactamente lo mismo que crecía durante la Administración Obama. 

También lo importante de la semana pasada, conocíamos la decisión de Trump de imponer 300 mil millones de dólares a los productos chinos a partir del 1 de septiembre. Y eso que estaban retomando las negociaciones… ¿Esto qué supone?

Señala Trump en un tweet que supone una pequeña tarifa del 10%, no el 25% que puso en las tarifas anteriores. Pero los bienes incluidos en esta nueva tarifa serían múltiples y variados. Ya salió Tim Cook, el CEO de Apple diciendo que afectaría a toda su línea de producción, que viene toda de China porque el ensamblaje se hace allá y la reacción del mercado fue inmediatamente negativa, en la medida que la especulación de cara a esas negociaciones en marcha es que a ninguna de las partes les interesa llegar a un acuerdo. Porque la actitud china tiende a ser que si lo que queda de la Administración Trump es este año y el próximo, para qué embarcarnos en una negociación que nos va a hacer daño si puede haber un cambio en la administración norteamericana con la cual negociar mejores opciones. Y la reacción de Trump ha sido decir que él se va a quedar más allá del 2020 y que si gana va a poner más tarifas. Que deberían tomar el acuerdo ya y no esperar que vaya a mejorar.

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Sin embargo, la reacción del mercado es muy negativa en función de la arbitrariedad del presidente norteamericano, que es también muy negativa por el ajuste de las tasas.

¿Sigue siendo el tema que más está afectando a los mercados?

Sin duda. Porque si la economía europea no crece. La norteamericana tampoco… la esperanza estaba en que la actividad de comercio internacional manteniese su actividad. Y si se ataca se ataca a uno de los pocos focos en los que había dinámica de crecimiento hacia delante, por lo que el mercado empieza a corregir. Recordamos que se llama la ‘boca de lagarto’, que significa que las tasas de los bonos norteamericanos tienden a ajustar por una reacción al temor al riesgo futuro y las acciones siguieron subiendo. La tesis es: algo tiene que corregir. Es exactamente lo que vimos al cierre de la semana pasada.

La semana pasada también conocimos resultados del segundo trimestre de algunas compañías como Verizon y Apple, que le fue bien pero tuvo menos ventas de iPhones.

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En ambos casos, el tecnológico que ha seguido liderando los mercados, los resultados han vuelto a ser casi, un 79% superaron las expectativas, luego han seguido siendo buenos, lo que ha mantenido a los mercados positivos, a pesar de las últimas correcciones.

Los resultados corporativos no son malos. Apple sorprende porque ya los iPhone no son el motor de crecimiento que era en el pasado, sin embargo los servicios tienden a compensar que la gente ya no renueva sus teléfonos al mismo ritmo o compra a la competencia que es más barata.

Con las compañías presentando buenos resultados mantiene al mercado en esta expectativa: entre los indicadores macro y ruido político, y los resultados empresariales.

 

Ha habido un hackeo en el banco Capital One. 106 millones de clientes afectados. Se han robado sus datos. La semana anterior conocíamos que Equifax  tenía que pagar una multa porque también le habían robado los datos de 150 millones de clientes. ¿Qué está pasando en estas empresas tecnológicas con la ciberseguridad?

En el caso de Capital One fue que el hackeo fue de una sola persona tomando ventaja de una vulnerabilidad que nadie se había dado cuenta en un proceso sistemático que no ofrece mayor sofisticación. No es casual que el presidente de JP Morgan sigue afirmando que el mayor riesgo para la banca siguen siendo los ataques tecnológicos o infiltraciones.

Las vulnerabilidades van a continuar. Tenemos entendido que este año ha habido 3.700 hackeos en los EEUU nada más y que es una batalla constante.

¿Qué pretenden los hackers con esos datos porque no se llevan el dinero?

La clave es que o son anarquistas o son delincuentes. Los anarquistas lo que quieren es irrumpir en el sistema para demostrar que lo pueden hacer. Ala, si eso se lo envían a redes delincuentes  su tarjeta de crédito podría ser utilizada.

Ya los bancos están implementando lo que se llama doble seguridad de sistema para acceder a las cuentas. Es un fastidio pero es inevitable hasta que no se incluya un sistema de encriptación como el del blockchain, seguiremos siendo expuestos a este tipo de hackeos.