¿Cómo valora en líneas generales los resultados del primer trimestre?
Valoramos los resultados de forma positiva, ya que reflejan resiliencia y solidez en un contexto complejo. El inicio de año ha estado marcado por una elevada incertidumbre macroeconómica y por varios conflictos abiertos a nivel internacional. A pesar de ello, hemos presentado unos resultados con fuertes crecimientos orgánicos, manteniendo esa senda de crecimiento incluso en un entorno difícil.
Sobre todo, destacaría que los resultados están en línea con el plan estratégico que nos habíamos marcado. Recordemos que, en términos de facturación, el objetivo era crecer por encima del 5%, y en este trimestre hemos alcanzado un crecimiento orgánico del 5,3%.
En cuanto a márgenes, seguimos en niveles récord para la compañía. El margen EBITDA se ha situado en el 13,4%, consolidando los niveles superiores al 13% que venimos registrando desde hace un par de años.
Si bajamos un poco más en la cuenta de resultados, también merece especial mención la reducción del gasto financiero, que ha disminuido en algo más de un 25%. Creemos que este factor tendrá un impacto positivo en los próximos trimestres y contribuirá a reforzar el beneficio neto. En este primer trimestre, el beneficio neto se ha mantenido en niveles similares a los registrados en el mismo periodo de 2025.
El crecimiento orgánico de ventas se mantiene en +5,3% pese al impacto de divisas y desinversiones. ¿Qué visibilidad tienen para sostener este ritmo durante el resto de 2026 en un contexto macro más incierto?
Creo que estamos haciendo avances muy importantes en torno a esa simplificación de la compañía de la que hablábamos, y, sobre todo, en la construcción de unas bases muy sólidas que nos aportan precisamente la visibilidad a la que hace referencia y nos permiten mantener la confianza en seguir creciendo.
Uno de los factores clave es la recurrencia del negocio. Hemos construido una compañía en la que los segmentos más recurrentes —como la gestión de servicios y el área medioambiental— representan más del 80% de nuestra facturación. Eso nos proporciona una visibilidad futura muy relevante.
Por otro lado, está el área de proyectos, que sí está más vinculada a la evolución de la actividad económica y a un entorno macroeconómico más incierto. Aun así, contamos también con una buena visibilidad gracias a nuestra cartera de pedidos, que actualmente alcanza los 388 millones de euros.
En definitiva, la combinación de la recurrencia de nuestros principales segmentos y la fortaleza de la cartera de proyectos nos da confianza de cara a los próximos trimestres. Además, seguimos viendo una actividad comercial muy sólida. En este trimestre, por ejemplo, hemos anunciado un contrato de descarbonización a siete años con Ternium, en México, y también la ampliación y renovación del contrato que mantenemos con Enel en Colombia para el área de redes. Todo ello refuerza nuestra confianza y comodidad de cara al resto de trimestres.
La compañía habla de mayor cautela inversora en clientes de proyectos. ¿Están viendo retrasos en adjudicaciones o simplemente una extensión de plazos de ejecución?
Es lógico que, en entornos de incertidumbre, las decisiones de inversión se tomen con mayor prudencia. Cuando hay muchos factores abiertos y no está claro cómo pueden evolucionar determinados escenarios geopolíticos o macroeconómicos, los clientes intentan adoptar decisiones con el mayor grado de certidumbre posible.
Lo que estamos viendo no son cancelaciones de proyectos. Nuestros clientes mantienen su interés y continúan apostando por las inversiones previstas. Ese no es el entorno en el que nos encontramos actualmente. Lo que sí observamos es una cierta ralentización o aplazamiento en la toma de decisiones.
En algunos casos, por ejemplo, los clientes prefieren esperar a que determinados conflictos o situaciones internacionales como la del Golfo evolucionen antes de avanzar definitivamente con una inversión. Eso acaba traduciéndose en retrasos en el inicio de la ejecución de proyectos que seguimos convencidos de que se van a llevar a cabo, aunque quizá no con la rapidez que inicialmente se esperaba.
Creo que ese matiz es importante, y además se refleja en la evolución de nuestra cartera. La cifra actual no muestra cancelaciones, pero sí evidencia que algunos proyectos están facturando a un ritmo más lento o más gradual de lo previsto inicialmente.
La integración de Verne refuerza telecomunicaciones y abre Marruecos. ¿Qué prioridades tienen ahora en integración y sinergias antes de plantearse nuevas adquisiciones? ¿Dónde están hoy las oportunidades más interesantes para comprar compañías?
En el caso de Verne, más que hablar de la adquisición de una compañía en sentido estratégico, hablamos de la incorporación de unos recursos y unos contratos procedentes de una empresa que se encontraba en concurso de acreedores. Por eso, no lo consideramos un movimiento de M&A estratégico como los que estamos desarrollando en el ámbito medioambiental, sino una operación más oportunista, orientada a reforzar capacidades que ya teníamos.
Nosotros contamos con una posición muy sólida en el ámbito de las redes, especialmente en redes de telecomunicaciones en España, y esta operación nos permite precisamente reforzar esos recursos. Además, nos abre la puerta a un mercado como Marruecos, donde hasta ahora no operábamos y donde vemos oportunidades interesantes de crecimiento.
La prioridad ahora pasa por integrar esos recursos y esos contratos dentro de nuestra estructura y aplicar nuestro modelo de gestión, porque creemos que, bajo nuestra forma de operar, esos contratos pueden alcanzar niveles de rentabilidad atractivos.
Si miramos hacia futuras adquisiciones, el foco estaría principalmente en el área medioambiental, especialmente en actividades vinculadas a economía circular y descarbonización. Ahí sí vemos un pipeline relevante de oportunidades de M&A para los próximos meses.
Estáis en la recta final del Plan Estratégico y como se anunció se prevé la presentación del plan durante este año. ¿Qué palancas de crecimiento van a ser fundamentales para el crecimiento de la compañía? ¿Qué grandes líneas podemos esperar de esa nueva etapa?
Efectivamente, nos encontramos ya en los últimos meses del actual Plan Estratégico, que culmina en 2026. De hecho, durante la junta de accionistas celebrada ayer, el CEO hizo balance del punto en el que nos encontramos y de los avances logrados hasta ahora.
En estos años hemos transformado la compañía hacia un modelo más recurrente, con un mejor perfil de márgenes sobre ventas. Hemos llevado a cabo desinversiones que nos han permitido concentrarnos en actividades más rentables y con mayores perspectivas de crecimiento. En definitiva, hemos avanzado mucho en la construcción de una compañía más sólida y más enfocada.
Ahora toca empezar a definir el siguiente plan, que presentaremos previsiblemente a finales de este año. Y las grandes palancas de crecimiento están bastante claras, porque son las mismas tendencias estructurales que ya están impulsando nuestros negocios actualmente.
Por un lado, está toda la transición digital y las infraestructuras necesarias para sostener ese proceso de digitalización. Por otro, la transición energética, que sigue teniendo un enorme protagonismo y que continuará generando oportunidades relevantes. Y, en tercer lugar, la transformación de la industria hacia modelos más sostenibles, donde cobran especial importancia ámbitos como la economía circular y la descarbonización.
Esos serán los principales elementos del nuevo plan estratégico. A medida que avancemos en su elaboración y presentación, iremos profundizando en cada una de esas áreas y en cómo queremos posicionarnos para capturar ese crecimiento.
Las redes eléctricas en Europa necesitan una inversión masiva para soportar la descarbonización. ¿Está Dominion posicionada para capturar una parte relevante de ese gasto/inversión en los próximos años?
La transición energética es una realidad plenamente vigente y tiene distintas vertientes. Por un lado, está toda la generación renovable, un ámbito en el que ya estamos posicionados. Pero, además, existe otro reto fundamental: el desarrollo de las infraestructuras y de las redes eléctricas necesarias para soportar esa transición.
Y probablemente ahí es donde se concentra actualmente uno de los mayores desafíos, especialmente en Europa, donde será necesario acometer inversiones muy relevantes en redes para poder avanzar en electrificación y descarbonización.
En ese contexto, creemos que existe una oportunidad muy importante para Dominion. Somos una compañía con muchos años de experiencia en el ámbito de redes eléctricas y contamos con capacidades muy consolidadas tanto en despliegue como en mantenimiento de infraestructuras.
Actualmente ya operamos con contratos en distintos países de Latinoamérica y también en Europa, lo que nos sitúa en una posición sólida para participar en ese ciclo inversor que viene por delante.
Por tanto, sí creemos que las redes eléctricas representan una oportunidad estratégica y de gran crecimiento para la compañía, y será además uno de los elementos relevantes dentro del próximo Plan Estratégico.
¿Creéis que la cotización refleja ya el valor de la transformación realizada? ¿Qué os gustaría que el mercado empezará a valorar más de Dominion durante los próximos trimestres?
Nosotros creemos que todavía no. Pensamos que el mercado aún no ha recogido plenamente los frutos de la transformación que hemos llevado a cabo en los últimos años. También entendemos que este tipo de procesos no siempre son fáciles de interpretar desde fuera, porque una transformación implica desinversiones y, en muchos casos, esas desinversiones suponen una reducción temporal de la facturación mientras se ejecutan los cambios.
Por eso creemos que es necesario analizar la compañía con una visión de largo plazo. Lo que hemos estado construyendo durante este plan estratégico es una empresa mucho más sólida: con menos apalancamiento, un balance más ligero, mayores niveles de rentabilidad y una generación de caja más robusta.
Es cierto que quizá hoy tenemos un volumen de ventas menos elevado que en etapas anteriores, pero nuestro foco nunca ha estado exclusivamente en crecer en facturación, sino en mejorar la rentabilidad, el flujo de caja y la calidad del negocio.
Creemos que el mercado terminará reconociendo esa transformación. Y de cara a los próximos trimestres, nos gustaría que se pusiera en valor precisamente la culminación de ese proceso, porque todavía quedan algunos hitos relevantes por ejecutar.
Entre ellos, podrían producirse nuevas desinversiones durante 2026, como la de Cerritos o la de determinadas actividades de infraestructuras. También esperamos avanzar en el crecimiento del área de GDE, incluso explorando posibles alianzas o la entrada de algún socio que pueda acelerar ese desarrollo.
En definitiva, este año debe servir no solo para culminar el cumplimiento del actual Plan Estratégico, sino también para empezar a marcar las expectativas de futuro con el nuevo plan que presentaremos a final de año.

