Si queremos invertir en renta fija y tener seguridad, “podemos hacerlo en bonos de compañías con rating de gran solvencia o en bonos soberanos que den un ratio de riesgo-rentabilidad atractivo, por lo que no serán en los de Alemania o EE.UU.”.

“En este 2012 lo importante es reconocer que hay muchas incertidumbres en el panorama, como las elecciones en EE.UU., en Francia, los problemas con el petróleo iraní o la quita de deuda griega”, dice el experto. Todo esto, sumado a las dudas sobre el creamiento económico de Europa, “va a inyectar volatilidad al mercado”. Por ello, aconseja “reducir la exposición a renta variable y aumentarla a activos defensivos, como renta fija, a través del bono a 10 años de EE.UU. que, aunque dan una rentabilidad inferior al 2%, servirán de equilibrio cuando lleguen los momentos de volatilidad; renta fija corporativa americana, porque en EE.UU. el crédito fluye mejor que en Europa y el crecimiento económico está más avanzado allí; y oro, entre un 5-8% del peso de la cartera, porque vemos que podría llegar a los 2.000 dólares de aquí al final de año y también contrapesa la volatilidad”. En renta variable, en cambio, “apostaríamos por países que sí están creciendo, como China”.

Por zonas, “el crecimiento para la zona euro en este año será plano o nulo. En EE.UU. el crecimiento será del 1,5-2%, mientras que en los emergentes veremos crecimientos fuertes, sobre todo en Asia. No obstante, esto no quiere decir que debamos mover toda nuestra inversión hacia los emergentes, si no que debamos tener una cartera compensada geográficamente”.