Tertulia sobre las cuotas participativas de la CAM en la que colaboran Víctor Baeta, presidente de la Asociación de Impositores de la CAM, Rubén Manso, presidente de Mansolivar e inspector del Banco de España en excedencia y Carlos Ladero, analista de estrategiasdeinversion.com.  ¿Qué ocurre con los afectados?
Las cuotas participativas es un “globo sonda que lanzaron las cajas de ahorro para ver si tenía aceptación el hecho de que el capital privado pudiera entrar en ellas sin tener que convertirse en Sociedad Anónima”, reconoce Carlos Ladero, analista de Estrategiasdeinversion.com. Un producto que “tiene muchas similitudes con una acción ordinaria pero sin derechos políticos, sin derecho a voto en juntas de accionistas”. En el caso concreto de la CAM, fue un producto “dirigido en más del 65% al inversor minorista y, viendo la cotización que tuvo, se puede ver que la mayoría de clientes no eran clientes que supieran que estaban comprando renta variable”.

Pero ¿para qué perfil es una cuota de este tipo? Rubén Manso, presidente de Mansolivar asegura que “es un perfil muy parecido al de un inversor en acciones. Otra cosa es que consideremos que las acciones sean más o menos complejas para determinado tipo de inversor”. Sin embargo, aunque es lo más parecido a una acción ordinaria sin voto “hay una diferencia y es que, cuando no se pagan los rendimientos, el inversor recupera el derecho de voto. Algo que en el caso de la CAM no sucedió, por lo que el producto no estaba todo lo bien diseñado que debiera”. El perfil de los cuotapartícipes de esta entidad “parece más bien el de un inversor en imposiciones a plazo fijo o emisiones”. Algo que confirma Víctor Baeta, presidente de la Asociación de Impositores Valencianos de la CAM pues los clientes de una caja de ahorro “se diferencian de los del banco en que en estos último se va a hacer negocios y, en los primeros, se va a depositar el dinero y, si sobra, a tenerlo en productos muy claros y sin ningún riesgo”.

“Un folleto de 248 páginas no defiende a un particular”

Presionadas por toda la política financiera, las cajas de ahorro necesitan recapitalizarse y la única que busca este método de cuotas participativas es la CAM, que lo introduce a sus clientes. Pero ¿estaban debidamente informados? Baeta reconoce que hay un tríptico que reconoce en la primera línea “que las cuotas participativas son valores de renta variable, como son las acciones, y el inversor podría llegar a perder el 100% de la inversión”. Y prosigue “es inimaginable que un cliente, sabiendo eso, adquiriera este producto”.

¿Qué papel jugó entonces la regulación? Rubén Manso es de la opinión de que “no hay infraregulación en los mercados sino sobrerregulación. Seguramente la Mifid- Directiva sobre Mercados de Instrumentos financieros- nos la planteamos como una normativa de defensa de la clientela y creo que toda normativa sobre folletos de emisión y Mifid, mediante la clasificación de los clientes según su perfil de riesgo, es una normativa de protección de las entidades. Probablemente ese tríptico “se entregó a los clientes, éstos firmaron como que lo habían recibido por lo que, desde el punto de vista de justicia material, la defensa de la entidad comercializadora es total”. Sin embargo, un folleto de 248 páginas “no defiende a un particular, que no tiene ni tiempo ni capacidad para leérselo. Si solventamos el problema sólo con una firma, estamos protegiendo a los emisores, no a la clientela”. Carlos Ladero reconoce además que para adquirir las cuotas “era condición necesaria abrir una cuenta de valores, con lo que una vez abierta estás admitiendo que tienes un perfil de riesgo para comprar acciones, bolsa o renta variable”.

Banco Sabadell y cuotapartícipes de la CAM nos necesitamos mutuamente

¿Qué soluciones se plantean? Desde AIVCAM reconocen que “queremos una solución rápida, por lo que hemos descartado ir a demandas sino que, con la entidad que está interesada en la CAM – en este caso Banco Sabadell- tenemos una relación en la que ellos han confirmardo que harán acciones comerciales para recuperar la credibilidad de la marca. Y es en esa frase en la que estamos esperanzados”. El 23 de febrero están citados nuevamente con la entidad que preside Josep Oliú y se acerca el día en que Banco Sabadell se haga cargo del Banco CAM – el 9 de marzo- “fecha a partir de la cual se irán materializando las soluciones propuestas”. Baeta reconoce que “nos necesitamos mutuamente, a nosotros nos interesa que Banco Sabadell adquiera esas cuotas y a ellos les interesa entrar con buen pie en la comunidad valenciana y murciana”

Pero ¿Le interesa a Banco Sabadell? Manso admite que a priori “Banco Sabadell está comprando una entidad de crédito con unas pérdidas acumuladas –de hecho las aportaciones de los cuotapartícipes eran para absorberlas – y si sólo valoramos tangibles, a la entidad no le interesa porque tiene que soltar 250 millones de euros para compensar a los cuotapartícipes”. Otra cosa es entrar a valorar el fondo de comercio “que quiera pagar el intangible adquiriéndoles las cuotas a los importes que ellos pusieron”. Y añade Baeta que lo que tiene que tener en cuenta Sabadell “es que no les va a costar un euro, sino un poquito más. En nosotros pueden encontrar los mejores publicistas”.

En este sentido, ¿qué consecuencias podría traer que Banco Sabadell no aceptara? El analista de estrategiasdeinversion.com reconoce que si llegamos a este caso “Sabadell tiene que tener en cuenta que el 60% de los clientes de la CAM son cuotapartícipes, por lo que no tiene que entrar valorar el precio de las cuotas sino lo que supone para él la pérdida de este tipo de clientes”. Si Sabadell ha comprado la CAM para ganar cuota de mercado “no creo que la vaya a perder por no atender a los cuotapartícipes”. Y además hay otra puerta abierta. Que es ir de la mano del Banco de España – que ha abierto expediente contra los gestores de la CAM por la mala gestión de la entidad desde 2008- y pedir responsabilidades por la mala gestión. “Acudir como acusación particular contra los administradores”. Aunque “no creo que ni los administradores ni sus seguros de responsabilidad civil puedan asumir esos 250 millones de euros”. Manso afirma que “en toda esta crisis habrá que empezar a hacer justicia contra los administradores irresponsables”.

El Banco de España tiene posibilidad de arreglarlo

El precisamente el papel del Banco de España uno de los recursos que critican los expertos. Un organismo “que todavía tiene tiempo de plantear una solución porque entre los derechos económicos de las cuotas está el derecho a obtener el valor de amortización de las cuotas en caso de amortización de las mismas, como consecuencia del cambio del régimen jurídico o por decisión e la CAM. Si la CAM está en manos del Banco de España si quiere, antes del 9 de marzo –fecha de la venta - lo amortiza”. Es lo que iba a hacer la CAM, de acuerdo al folleto, y el Banco de España lo paralizó.

Rubén Manso reconoce que el BdE lo interviene porque sospecha que la situación es mala “y cuando dice que es lo peor de lo peor, lo que constata es la situación es mala”. Pero si un gestor de una compañía “dice que su empresa es lo peor de lo peor ¿a quién se la va a vender?”, se pregunta Baeta. Sin embargo, es más relevante el informe de auditoría de KPMG pues “la responsabilidad de los auditores es la más importante”. En esta crisis se está tomando conciencia de que las autoridades no protegen a los débiles, sino a los fuertes, y si “empezamos a constatar que eso es así, estamos alimentando el antisistema”.

Algo en lo que coincide Baeta pues “si ese cuotapartícipe se ve violentado y, de alguna forma, le quitan ese dinero, la sociedad estará alimentando el antisistema porque el sistema está fallando”. Al final, prosigue Carlos Ladero, es que “han fallado los bancos, el Banco de España permitió cotizar las cuotas, un auditor no se dio cuenta de las pérdidas y hemos creado una situación en la que no sabemos en quién confiar”.