Durante el segundo trimestre de 2016 parece probable que los mercados europeos de bonos reflejen las tensiones presentes en la propia Unión Europea. Tanto los temores al Brexit como los movimientos anti-austeridad en la periferia de Europa podrían provocar inestabilidad, y mantenemos la cautela respecto al sector financiero debido a problemas con la deuda y la regulación.
 
 
¿Volverá a desbordarse la olla a presión de los bonos de Europa del sur?  En la zona euro las rentabilidades ultra-bajas y los estelares rendimientos de los bonos han caminado de la mano durante los últimos meses, y la última decisión del Banco Central Europeo respecto a comprar deuda corporativa indica que ha cruzado una línea muy fina y que ahora está operando sin límites, al menos en términos de su aproximación al mercado, reconoce Simon Fasdal, jefe de estrategia en renta fija de Saxo Bank. 
 
Los bonos corporativos europeos ya han visto una enorme contracción en sus diferenciales y han alcanzado nuestro objetivo por debajo del nivel de 300 en el iTRAXX XOVER. El impacto mecánico sobre las acciones y los bonos de los mercados emergentes también podría ser significativo, ya que el BCE incita a los titulares y compradores de activos a considerar otras clases de activos más allá de los mercados de bonos europeos.
 
El riesgo va en aumento. Una vez dicho esto, no obstante, podríamos ver cómo se introduce cierta divergencia en los mercados de bonos europeos, ya que algunos de los principales factores de riesgo acechan bajo la superficie. No sólo podría provocar turbulencias un Brexit, sino que sería aún más peligroso una creciente división en Europa, derivada de voces contrarias a la Unión Europea tanto en el norte como en el sur.
 
La oposición a la austeridad en Portugal y una reedición de una posible negociación de las reformas griegas podrían inyectar más presión sobre los políticos del norte y el sur a medida que los votantes comiencen a cuestionar la misma idea de la Unión tras ocho años de bajo crecimiento sin, en su opinión, ver mejora alguna.
 
La presión que se está gestando en Europa para que resuelva algunos de sus problemas más inminentes podría fácilmente desbordarse una vez más hacia los mercados de bonos, tal y como se vio en 2010, 2011, 2012 y 2015 con la crisis griega. El resultado podrían ser rentabilidades más altas en los mercados de bonos periféricos pese a la muy visible mano del BCE en el mercado, ya que los inversores se desharían de la deuda de países con una desafortunada combinación de un elevado ratio deuda/PIB y oposición a la austeridad.
 
Teniendo en mente un posible escenario de futuro incremento en los diferenciales, pensamos que está cerca de alcanzarse un potencial alcista en Portugal, España e Italia.
 
Valores financieros ¿defectuosos?  Las curvas de rentabilidad negativas han tenido implicaciones para los bancos europeos, y a pesar de los intentos del BCE para ayudar con nuevas LTRO y otras medidas, hay señales de alerta encendidas para muchos de los bancos tradicionales europeos.
 
Las rentabilidades muy bajas, las crecientes (y aún desconocidas) regulaciones, ratios más altos de créditos morosos y sobre todo unos modelos de negocio de baja tecnología obsoletos y diluidos suponen un peligroso cóctel para el panorama financiero europeo. Pese a algunas posibles ganancias rápidas, nuestro enfoque general se muestra cauto respecto a los bonos financieros, en particular los de aquellos países con un nivel elevado de préstamos de mala calidad. Esto también debe contemplarse a la luz de la facilidad con la que una elevada prima de riesgo puede "desbordarse" desde un banco a otro, especialmente en bonos CoCo.
 
El sistema financiero de Europa no está funcionando a plena velocidad y eso también supone un freno al potencial de crecimiento global en la zona euro, del mismo modo que la ausencia de potentes políticas fiscales y reformas estructurales. Por otro lado, sin embargo, esto podría mantener durante largo tiempo un clima fértil, con bajas rentabilidades.
 
Oportunidades emergentes
 
Dada la potencial estabilización en los precios de las materias primas, estamos a favor de sobreponderar bonos emergentes escogidos, pese a las recientes remontadas. El principal motor del rendimiento en los bonos emergentes para los próximos tres meses es un entorno de bajas rentabilidades en Europa y EE.UU., que deja en niveles atractivos la valoración del riesgo. La estabilización de las monedas emergentes y el regreso de flujos de caja de inversión hacia los activos emergentes también allanarán el camino hacia un mayor rendimiento.