La compañía de tarjetas se presenta como parte de la cultura norteamericana dada su implantación, aunque bebe los vientos de los Juegos Olímpicos londinenses como una oportunidad de expansión. Sabedora de que el consumo americano supone un todo para ella, se centra ahora en las nuevas tecnologías vía 'chips' y en consolidar su escalada bursátil como el principal valor de la bolsa neoyorquina. 

¿Quién puede negarse a una revalorización del 22%? VISA, a sus 125 dólares/acción, es la compañía entre las competidoras que mejor se ha comportado en este 2012. “Es el líder del mercado” y de ahí que sus inversores se vean obligados a pagar “una prima” por poseer sus títulos, afirma Javier Flores, responsable del Servicio de Estudios y Análisis de ASINVER. Sólo Mastercard cotiza a un precio superior, por encima de 440 dólares (en el momento de la elaboración de este artículo).

Tan sólo el 30% del negocio de la compañía procede del exterior de Estados Unidos, según datos facilitados por ASINVER, lo que da lugar a una vulneralibidad y dependencia evidente. VISA pende del hilo del consumo como la hace la propia economía americana donde 2/3 de la misma dependen de él y en principio debería resentirse de manera ligera a tenor del último informe elaborado por el Fondo Monetario Internacional. El organismo de Christine Lagarde ha revisado una décima a la baja las perspectivas de crecimiento de Estados Unidos para 2012 y 2013, cerrando este ejercicio con un aumento del PIB del 2%.

La estrategia se centra ahora en implementar los denominados 'chips' en las tarjetas de crédito y débito puesto que el hecho de que VISA sea sólo un intermediario aparta la posibilidad de contagio desde el sector financiero. “Su uso está muy extendido en Europa y están consideradas más seguras que las tarjetas con banda magnética dominante de aquí”, afirma un artículo publicado por la estadounidense Business Week. De hecho, la estrategia se completa con un nuevo sistema basado en dispositivos móviles que permitan “realizar compras a través de ellos sin necesidad de estar cerca”, según recoge Bloomberg, y son los Juegos Olímpicos de Londres el momento en el que aprovechar a viajeros consumistas y población europea para expandir sus redes.

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