Quiere hacer un suelo, pero cuidado. Grecia es un desorden después de las elecciones generales del domingo. Ya veremos si los alemanes van a seguir apoyando económicamente al próximo Gobierno griego, cada vez es más difícil. Francia y su nuevo Presidente me preocupan menos bursátilmente hablando. No hay mucho más que pueda gastar sin afectar seriamente a los rating de su deuda.

Los inversores venden deuda y bolsa española porque no confían en nosotros. Hace tan sólo cinco meses les dijimos que nuestro déficit era bastante mejor de lo que en realidad era, y el de las Comunidades Autónomas, ¿cómo va? No demonialicemos a los Mercados: si no te gustan, no les pidas dinero, y si se lo pides tendrás que ser serio y dar datos formales.

Un cuarto de la población está en paro en España, no produce y cobra subsidio. Hay un millón y medio de casas vacias. Si bajan los salarios -devaluación interna que antes se hacía vía depreciación de la peseta- para aumentar competitividad, las casas pueden bajar otro 25 a 35%, dejando a los bancos incluso en peor situación. Véase el reciente caso Bankia.

Entre deuda pública y privada sumamos 4 billones. El PIB va a caer este año un 1.7%, con lo que cumplir nuestro objetivo de déficit -ya exigente- es cada vez más difícil (ratio déficit/PIB, con el denominador cada vez más pequeño). ¿Van a cumplir con su parte las CCAA? El consumo privado se ha frenado en seco – normal, con esta perspectiva– cuando es el 60% del PIB español. Se estima que con la austeridad van a salir de la economía unos 40.000 millones de euros, y que el paro debería subir más hasta que los sueldos se ajusten via competitividad. Ya se empiezan a ver en la calle carteles de precios anticrisis para lavacoches, restaurantes... mucho me temo que esos carteles van a envejecer bastante bajo la lluvia y nuestro maravilloso sol.

Tampoco olvidemos que pagamos en intereses aproximadamente un 30 % del PIB. Hay que reducir esa cifra, y no lo haremos con una prima de riesgo al alza. Son necesarias más reformas estructurales.

Si se quiere jugar a un rebote, hágase, pero muy atentos porque puede ser sólo eso, un rebote, ya que con los datos en la mano, los números se ven borrosos.

Ignacio Pereda Luzán
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