No hace mucho tiempo, una de las razones primordiales para comprar acciones era la percepción de los dividendos cada trimestre. Luego llegaron la explosión de las empresas tecnológicas hace un poco más de diez años y resultaba “antiguo” pagar dividendos, los nuevos titanes de la Bolsa anunciaban firmemente que no tenían ninguna intención de pagar dividendos, puesto que sus oportunidades de inversión en mercados de alto crecimiento eran tales, que resultaba un desperdicio de capital el repartirlo a sus accionistas.

¿Cómo han cambiado las cosas! Ahora, con la rentabilidad de la deuda pública por los suelos y los precios de las acciones también en mínimos plurianuales para muchas empresas, volvemos a encontrar atractivo el que las acciones nos produzcan un dividendo. Es más, me atrevería a decir que muchas empresas pagadoras de dividendo son más sólidas financieramente que muchos estados soberanos y entidades gubernamentales emisores de deuda pública. Podemos encontrar numerosos ejemplos en el mercado americano, donde las empresas han hecho un verdadero esfuerzo desde 2008 por desapalancar sus balances y acumulan más liquidez que nunca. Por citar un ejemplo, cpaga una rentabilidad por dividendo cercana al 3% y mantiene en su balance más de 40.000 millones USD en tesorería, libres de deudas. ¿Qué banco actualmente de los que ofrecen depósitos al 4% puede presumir de una salud financiera similar? Muchas de las blue chips americanas ofrecen una atractiva combinación de precio barato por las acciones y rentabilidad por dividendo en estos momentos: AT&T paga más del 6% en rentabilidad por dividendo, Verizon más del 5%, Merck y Pfizer más del 4% y otros componentes del Dow Jones como Procter & Gamble, McDonald’s, General Electric, DuPont, Intel, Johnson & Johnson, KraftFoods y Travelers pagan más del 3%. En definitiva, el dinero invertido en estas compañías multinacionales, que poseen marcas globales y barreras competitivas fortísimas, obtiene un dividendo que supera la inflación y además mantiene el potencial de revalorización de las acciones, que de comprar en estos días, supone pagar un PER de un dígito en muchas de ellas. No me parece una mala opción, aunque el inversor deba asumir una elevada volatilidad en las semanas o meses venideros.

Para el inversor con perfil más agresivo y que guste de recibir altos dividendos, invitaría a asomarse a los fondos inmobiliarios cotizados en EEUU, los famosos REITs. Algunos de ellos han visto caer tanto sus acciones que la rentabilidad por dividendo ofrecida es impresionante: 22% en el caso de InvescoMortgage Capitaly más del 20% para American Capital Agency. Estas empresas reparten más del 90% de sus beneficios como dividendos a los accionistas, es su razón de ser fiscalmente. Sin estar exenta de riesgo una inversión en REITs, el inversor que considere que el mercado inmobiliario estadounidense ha tocado fondo dispone desde luego de una magnífica oportunidad con este tipo de empresas, dado que los tipos de interés al que se financian los REITs está en mínimos históricos.

Otra opción que puede escoger el que busque dividendos es analizar algunos fondos cotizados especialistas en esta estrategia de inversión, como pueden ser el de Vanguard MSCI European ETF, que invierte en multinacionales europeas, o el PowerShares Hi-YieldEquityDividendAchievers de Invesco, que ofrecen rentabilidades de entre el 4-5%.

Pues ya saben, hoy en día la Bolsa se ha puesto tan barata que algunas grandes compañías casi resultan una mejor alternativa a los depósitos bancarios o a la compra de bonos, y además sus acciones siempre pueden subir!