El equipo de análisis de la gestora americana ha adoptado una posición neutral sobre los mercados de renta variable, frente a la sobreponderación del mes anterior.  Una “rebaja” que se debe principalmente a estos motivos.

El indicador adelantado de Fidelity sugiere que el crecimiento será más bajo en los próximos meses de lo esperado, en este sentido, los datos relaciones con las materias primas y el comercio han sido peores de lo previsto.

Las razones de esta moderación, dice el informe, no están claras. El suave endurecimiento de las condiciones financieras no tiene ni la fuerza ni la rapidez suficientes para explicar esta moderación aunque “cabe esperar que las condiciones menos expansivas se dejen sentir en el futuro”. Aunque es un factor negativo, la subida de los precios del petróleo debería tener un efecto de curva en J sobre el crecimiento de modo que la misma sería positiva hasta cierto punto para después empezar a ejercer una influencia perjudicial.

El crecimiento chino sigue siendo sólido y, aunque hay inquietudes de fondo, los tiempos no encajan con el giro a la baja de los datos europeos. Sin embargo, los datos de intercambios comerciales de las grandes exportadoras a China pintan un panorama menos halagüeño. Las sorpresas negativas , como la contracción del PIB japonés en el primer trimestre, también preocupan.

Hasta cierto punto, esto podría responder al deterioro del ciclo tecnológico: al fin y al cabo las economías asiáticas han disfrutado de un incremento de la demanda de semiconductores y productos relacionados durante los dos próximos años. Pero si fuera sólo un fenómeno atribuible a la tecnología, no veríamos la misma atonía en los precios de los metales industriales y otros indicadores. Sin embargo, aunque se diera esta ralentización, no sería motivo suficiente para pensar que los índices van a ser demasiado  bajistas.

Entre los argumentos a favor de la renta variable está la combinación de factores técnicos positivos y crecimiento sostenido. Siempre que se evite una desaceleración importante, las compañí.as deberían ser capaces de seguir incrementando sus beneficios. A la vista del movimiento lateral de las bolsa en 2018 y el sólido crecimiento de los beneficios, hay margen para una revisión al alza de las  valoraciones. En EEUU, dicen, se justifica un valor razonable a largo plazo de 16 x beneficios y, si la inflación sigue controlada, se pueden justificar valoraciones más elevadas.

Aunque algunos expertos de la firma apuntan a nuevas subidas del crudo, los emergentes son una fuente mucho mayor de demanda petrolera  en el pasado. Una demanda más sensible a los precios  que la de los países desarrollados.  Esto podría limitar el incremento de la demanda y, por tanto, del precio del crudo. Al tiempo están las recompras de acciones, uno de los potentes vectores de índole técnica y se prevé que las compañías americanas recompren en torno a un 4% de la capitalización bursátil. Eso sumado a una rentabilidad por dividendo del 2%, las empresas se preparan para repartir alrededor de un 6% de la capitalización bursátil de Estados Unidos, de una forma u otra.