Como podemos apreciar en el gráfico inferior, el principal índice europeo presenta una franja de soporte bien delimitada en la zona de 2500 puntos.

En el corto plazo se encuentra cotizando casi en los mínimos del 18 de abril en los 2542 puntos. Como venimos comentando la semana pasada, esperaríamos un suelo a corto plazo en la zona comentada.



Otro ejemplo de la importancia de los niveles comentados lo tenemos en el CAC40, a un 2% de caída de su principal soporte en los 3590 puntos:



El CAC40 ha perdido la normalidad correctiva que traía en las correcciones complejas desde los mínimos de junio 2012. Este hecho ofrece muchas probabilidades (acordémonos del escenario de réplicas bajistas que comentábamos en abril, como ya se han producido) de experimentar nuevas réplicas bajistas tras los rebotes de corto plazo que esperamos.

Seríamos, entonces, vendedores en los rebotes.


Un claro ejemplo técnico de la probabilidad de encontrarnos con una zona de suelo en el corto plazo la tenemos en el S&P500 con las señales del indicador McClellan. Este indicador es de por sí muy efectivo para señalar suelos cuando sus parámetros son muy bajos (franja amarilla). No obstante, cuando genera divergencias alcistas las señales son si cabe más inusuales y efectivas.

Desde principios de abril venimos exponiendo la idea de que el S&P500 se encontraría en una zona de techo a medio plazo, antes de continuar su senda alcista en el medio/largo plazo. No obstante este escenario, las señales a corto plazo sugieren la probabilidad de experimentar rebotes hacia los niveles de los máximos marcados en mayo en los 1700 puntos. Este rebote, pensamos, daría continuidad a un escenario de distribución más complejo, antes de ver caídas más consistentes: