Desde que el acta del último comité de política monetaria de la Reserva Federal mostraba serias discrepancias entre los miembros en cuanto a la idoneidad de mantener el actual programa de compra de activos, hemos asistido a un freno en el rally de los mercados de renta variable (con correcciones significativas en algunos mercados, por ejemplo Japón), y repunte de las curvas de tipos de interés con efecto, obviamente, en toda clase de activos dentro del universo de la renta fija (las emisiones de corta duración cuentan con mayor protección), y en particular en aquellos con mayor riesgo como emergentes y deuda corporativa. 


En el caso de la deuda emergente, el repunte del diferencial medio del universo de países que emiten deuda en divisa dólar (medido a través del índice Embi elaborado por JP Morgan) respecto a la deuda del Tesoro de Estados Unidos a largo plazo, ha sido de unos 30 puntos básicos hasta cotizar en un nivel que ya alcanzó hace unos meses con el episodio de aversión al riesgo que tuvo lugar a raíz del rescate chipriota (el diferencial cotiza próximo a los 300 puntos básicos). Como es costumbre en episodios de inestabilidad dado el mayor riesgo asumido, la deuda emitida en divisa local ha sufrido en mayor medida, amplificándose el efecto negativo sobre nuestra rentabilidad en euros por la depreciación de las divisas locales.

Evolución de la prima de riesgo media en emergentes (puntos básicos respecto a la rentabilidad del bono de Estados Unidos a largo plazo)


Fuente: JP Morgan

Dado el contexto actual de mercado, debemos ser muy selectivos a la hora de invertir en renta fija emergente ya que la valoración que alcanzan algunos títulos hace que no se pueda tratar al tipo de activo como un “todo”. Mi primera recomendación es de no estar en renta fija emitida en divisa dólar, al menos de momento, debido a la limitada protección que ofrecen algunos de los bonos con elevada calidad crediticia. Y es que, la calidad de los fundamentos económicos de los países emergentes con categoría de grado de inversión, en comparación con la débil situación de las economías avanzadas, ha llevado a las primas de riesgo a cotizar en mínimos históricos, reduciéndose el atractivo de los títulos en un momento en el que cualquier aumento de los rendimientos del bono de Estados Unidos va a repercutir de forma negativa en la deuda emergente. Aún cuando el riesgo asumido es mayor, la deuda emitida en divisa local cuenta con mejores perspectivas de revalorización, y básicamente porque el diferencial de crecimiento económico y de tipos de interés, en ambos casos en aumento y a favor de los emergentes, debería impulsar la entrada de capital extranjero y favorecer la apreciación de las divisas frente al euro.

Por tanto, mi segunda recomendación es centrar la exposición en fondos que inviertan gran parte de su cartera en títulos emitidos en divisa local de países emergentes con buenas perspectivas de crecimiento, con bajo nivel de endeudamiento, superávit externo y con perspectivas de seguir mejorando su calificación crediticia en el corto y medio plazo. Rusia, Polonia, China, Tailandia, Malasia, Indonesia, México, Chile y Nigeria, son buenas opciones.

Fondo recomendado de deuda emergente en divisa local: Pictet Emerging Local Currency Debt



Fuente: AllfundsBank