Siguiendo la tendencia de la última parte del año pasado, 2013 ha comenzado con fuerza para los activos de riesgo, que han encontrado apoyo en los avances gestados en torno al precipicio fiscal en EEUU (aunque todavía quedan algunos flecos pendientes: acuerdo en torno al recorte de partidas de gasto público y el límite para el techo de endeudamiento) y, en la notable mejoría de la situación en los mercados de crédito.

 Una vez el mercado cuenta con la debilidad de la economía mundial durante la primera parte de este año, y moderada recuperación a partir del verano, la ausencia de sorpresas en este ámbito y de noticias negativas respecto a la crisis del euro, son factores que deberían dar impulso a los activos de riesgo, sin menoscabo de que haya periodos de corrección. De hecho, respecto al apartado macroeconómico, las últimas noticias han sido más bien positivas, sobre todo desde Estados Unidos, en donde se confirma la paulatina mejora del mercado laboral (las demandas de subsidios por desempleo se han situado en mínimos de los últimos años) y del tan ajustado mercado inmobiliario (fuerte repunte de las ventas de viviendas). Incluso la afluencia de datos positivos en EEUU ha llevado a algunos miembros del Comité Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) a pronunciarse en torno a una reducción del actual programa de compra de activos, según información que se desprende con el acta de la última reunión que se publicó hace unos días.

Estructura de activos recomendada y distribución por fondos


Fuente: Elaboración propia.


Con el fin de aprovechar las oportunidades que ofrece el mercado, mi recomendación es asumir más riesgo en las carteras. Partiendo de la base de que la diversificación es clave en toda cartera de inversión, para un perfil de riesgo conservador / moderado, creo que elevar el peso de la cartera en activos de riesgo hasta un 50% del total puede ser una buena opción, rebalanceando porcentajes en activos monetarios y deuda pública, a crédito, renta fija emergente y renta variable, y de EEUU a Europa desde un punto de vista regional.

Como se puede ver en la tabla anterior, la distribución por tipología de activo recomendada se compone de un 10% en activos monetarios, un 40% de renta fija corporativa con calidad crediticia de grado de inversión, un 30% entre renta fija de alto rendimiento y emergente, y un 20% en renta variable. Asimismo, los seleccionados son los siguientes: el Schroders ISF Euro Bond, el Carmignac Securite, AXA Euro crédito plus y el Templeton Global Bond, fondos que invierten en su mayor parte en títulos con calidad investment grade, el AXA Global Emerging y
JP Morgan Global High Yield para renta fija emergente y high yield respectivamente, y por último, el Invesco European Growth Equity y Carmignac Investissiment para la parte de renta variable.

Evolución histórica de la cartera recomendada y comparativa con un índice (50% Eurostoxx 50 y 50% JP Morgan EMU Bond Index)

Fuente: Allfunds