El binomio riesgo/rentabilidad de la deuda española es ciertamente objeto de estudio en un momento en el que ya nadie cree que un país no pueda llegar a una situación de quiebra, ejemplo de ello es el caso heleno.


Lo cierto es que hay multitud de medidas para controlar el riesgo de crédito de un Estado o empresa: los ratings, la prima de riesgo y los CDS.

En cuanto al rating del Estado español, recientemente se le ha bajado el rating a España por parte de la agencia de calificación de S&P desde A a BBB+, ya que han revisado las perspectivas de crecimiento que esperaban a principios de año (-1,5% en 2012 y -0,5% en 2013 vs previsiones a principio de año: 0,3% y el 1%, respectivamente). De hecho, los principales problemas son el déficit y la deuda de algunas comunidades autónomas, que lastra el déficit estatal. Hay que tener en cuenta que España es un país con autonomías y que determinadas competencias están delegadas a las mismas. Con lo que la restructuración de deuda es complicada debido al sistema político instaurado en nuestro país.

En estos momentos, la prima de riesgo está disminuyendo por el optimismo sobre las conclusiones sacadas en la cumbre del G8 el pasado fin de semana y el cambio de dirección que parecen haber tomado las autoridades europeas que continúan apoyando la austeridad pero con medidas que apoyen al crecimiento económico. Aun así, no olvidemos que el diferencial de la rentabilidad del bono español con respecto al bund alemán en estas últimas semanas se ha mantenido muy cerca de la cota de los 500 p.b. incluso llegando a sobrepasarla. Recordemos que Grecia fue rescatada en el nivel de los 500 p.b. Aunque España no es Grecia, no debemos de olvidar que aún queda una dura labor por delante. En el peor de los escenarios se produciría una salida de Grecia de la Unión Monetaria con un efecto contagio para los países periféricos. La rentabilidad para el inversor de deuda española es muy atractiva ya que un activo de renta fija a 10 años, con una calificación de BBB+ le está proporcionando una rentabilidad cercana al 6%.

Los CDS (credit default swaps) son productos comercializados en mercados OTC, es decir, no regulados y poco líquidos (CDS a 5Y los de mayor liquidez). No olvidemos que en este mercado cuando se tensionó la situación helena, los hedge funds “entraron a jugar” y no simplemente a cubrirse, ante una posible quita de la deuda helena que produjese la activación de estos seguros. Al final estos no se salieron con la suya, la quita se produjo pero los CDS no fueron activados.

Desde Aspain 11 Asesores Financieros queremos ir con pies de plomo y como en múltiples ocasiones “la realidad supera la ficción”, es decir a las previsiones, haciendo un paralelismo cinematográfico, no recomendamos invertir en deuda estatal ya que queda mucho camino por recorrer y los escenarios de tensión seguramente aún no han finalizado. En el caso español, el endeudamiento de las autonomías y ayuntamientos aún está por resolver a pesar de las últimas medidas tomadas por el ejecutivo español. Queremos hacer hincapié en que nosotros somos asesores financieros, no políticos, aunque en estos momentos donde la política y economía van de la mano, nos vemos obligados a dar nuestro punto de vista a fin de aportar valor. Así, opinamos que en España se debería hacer una reforma de calado en el sistema autonómico con el fin de solventar el desorden y opacidad de las finanzas públicas.

La luz de la esperanza la encontramos en el que parece ser un cambio en la mentalidad de las autoridades europeas hacia las medidas de activación económica como sendero a seguir para salir de esta crisis. Habrá que estar muy pendientes a la instrumentalización de las políticas encaminadas a reactivar crecimiento. No olvidemos que aunque una política económica según la teoría conlleve a un determinado resultado, ello no tiene porqué ser así. La realidad es muy diferente, las variables oscilan y muchas de ellas no son controlables por las autoridades monetarias ni estatales.

Siguiendo con el conservadurismo correspondiente al perfil mayoritario de nuestros clientes, en donde la protección de capital es nuestra premisa, no nos parece adecuado por el momento invertir en deuda española ya que aunque la rentabilidad sea más que atractiva, los riesgos inherentes al inversor pueden aumentar en el corto-medio plazo. La alternativa para inversiones en renta fija la encontramos en la deuda corporativa, en empresas con buenos fundamentales y diversificadas geográficamente que aportan valor a las carteras con mejores rentabilidades y a menor plazo que la deuda soberana.