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Johnson&Johnson intenta poner fin a uno de los litigios más prolongados y costosos de su historia.

La multinacional estadounidense ha presentado una propuesta de hasta 5.500 millones de dólares para resolver las decenas de miles de demandas presentadas en Estados Unidos por personas que sostienen que el uso continuado de sus productos con talco provocó cáncer de ovario.

La compañía mantiene que no existe evidencia científica que respalde esas acusaciones, pero busca cerrar un conflicto judicial que arrastra desde hace más de una década.

Un acuerdo para resolver más de 76.000 reclamaciones

La oferta presentada por la empresa afectaría a aproximadamente 76.000 demandas aún pendientes, lo que supone la mayor parte de los procedimientos relacionados con el talco que siguen abiertos en los tribunales estadounidenses.

El plan contempla desembolsar hasta 3.000 millones de dólares durante el próximo año, mientras que el resto de las cantidades se abonaría en ejercicios posteriores, sin nuevos pagos previstos antes de 2028.

Sin embargo, el acuerdo solo podrá hacerse efectivo si los despachos de abogados que representan al 95% de los demandantes aceptan la propuesta.

Desde la compañía consideran que esta vía permitirá cerrar definitivamente un proceso judicial que ha supuesto años de incertidumbre para la empresa y para miles de familias afectadas.

"Las acusaciones son infundadas", aseguró Erik Haas, vicepresidente de litigios de Johnson & Johnson, al anunciar la propuesta de acuerdo.

La empresa sigue defendiendo la seguridad del talco

A pesar de la cuantía ofrecida, Johnson & Johnson insiste en que sus productos no provocan cáncer. La compañía sostiene que el talco utilizado en sus cosméticos es seguro y que numerosos estudios científicos respaldan esa posición.

"Los estudios demuestran que el talco es seguro, no contiene amianto y no causa cáncer", reiteró la empresa al comunicar su nueva iniciativa.

Haas también afirmó que Johnson & Johnson está convencida de que habría seguido obteniendo resoluciones favorables si los litigios hubieran continuado en los tribunales, tal y como, según la compañía, ha ocurrido en la mayoría de los casos que ya han sido juzgados.

"Esta resolución permite a la empresa dejar este asunto atrás" y seguir centrada "en su misión de desarrollar medicamentos y dispositivos que salven vidas", añadió el responsable jurídico.

El origen de una batalla judicial que comenzó en 2009

Las primeras demandas contra Johnson & Johnson relacionadas con el talco para bebés comenzaron a presentarse en 2009.

Los demandantes sostienen que algunos productos elaborados con talco natural pudieron contener trazas de amianto, un mineral reconocido internacionalmente como cancerígeno.

El talco es un mineral compuesto principalmente por magnesio, silicio, oxígeno e hidrógeno. Debido a que los yacimientos de talco pueden encontrarse próximos a los de amianto, algunas demandas sostienen que pudo producirse contaminación durante la extracción del mineral.

A principios de este mes, un tribunal federal volvió a dar un respaldo parcial a la compañía al cuestionar que los demandantes pudieran demostrar de forma concluyente que el uso del talco fuera la causa directa del cáncer de ovario alegado en cada caso.

Del talco a la maicena

Aunque mantiene su defensa jurídica, Johnson & Johnson modificó hace años su estrategia comercial. En 2022 anunció el cese de la fabricación y venta de su talco para bebés elaborado con talco mineral en todo el mundo, después de haber retirado previamente el producto del mercado estadounidense.

"Como parte de una evaluación mundial de cartera, hemos tomado la decisión comercial de pasar a un portafolio de talcos para bebés completamente a base de maicena", explicó entonces la compañía.

Actualmente, la comercialización del conocido talco para bebés fuera de Norteamérica corresponde a Kenvue, empresa escindida de Johnson & Johnson en 2022 y propietaria de marcas tan conocidas como Band-Aid, Listerine o Calpol.