
El conflicto en Oriente Medio empieza a pasar factura en los mercados financieros. En Wall Street crece la preocupación entre analistas y economistas ante el encarecimiento del petróleo, un factor que podría frenar el crecimiento económico global, según recoge Inés Ferre en Yahoo Finance.
"Los riesgos a la baja se han incrementado considerablemente", declaró Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon, en una nota publicada a principios de esta semana. "En este contexto, ahora estimamos la probabilidad de recesión en un 40%, pero destacamos que esta podría aumentar rápidamente en caso de un conflicto más prolongado o grave en Oriente Medio", añadió.
El economista señaló que las interrupciones en el estrecho de Ormuz y el riesgo de un mayor deterioro de la producción petrolera sugieren un entorno inflacionario más persistente, "que se extiende más allá de un repunte pasajero de los precios de la energía".
“Si la guerra se intensifica con precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, precios más altos para otras materias primas clave y condiciones financieras más restrictivas, la inflación en EE. UU. podría subir hasta el5%, mientras que el crecimiento del PIB real podría reducirse en más de un punto porcentual, aumentando significativamente los riesgos de recesión”, apuntaba Daco.
Inflación, petróleo y señales del mercado
El último Índice de Precios al Consumidor mostró una inflación anualizada del 2.4% con respecto al año anterior, mientras que la inflación subyacente, excluyendo las volátiles categorías de energía y alimentos, aumentó un 2.5% interanual.
En paralelo, el mercado del crudo sigue mostrando una elevada volatilidad. El miércoles, los precios del petróleo cayeron más de un 3%, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y las informaciones sobre posibles negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
Los futuros del West Texas Intermediate (WTI) descendieron hasta los 88 dólares por barril, mientras que el Brent se situó por debajo de los 96 dólares. Con todo, los precios siguen aproximadamente un 25% por encima de los niveles previos al estallido del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Daco también advirtió de riesgos adicionales en sectores como la inversión en inteligencia artificial y el crédito privado, donde “las tensiones de liquidez podrían derivar en problemas de solvencia”.
Más firmas elevan el riesgo de recesión
No es el único diagnóstico pesimista. Los economistas de Goldman Sachs también han elevado su probabilidad de recesión, del 25% al 30%, ante el impacto del encarecimiento energético en la economía global.
El economista jefe, Jan Hatzius, señaló que la revisión al alza de los precios del petróleo y el gas podría aumentar la inflación global en torno a un punto porcentual y restar un 0,4% al crecimiento del PIB mundial. “Aunque el impacto del sector energético en EE. UU. podría ser más limitado, coincide con un endurecimiento de las condiciones financieras y una menor contribución del estímulo fiscal en la segunda mitad del año”, explicó. “Por lo tanto, ahora esperamos un crecimiento por debajo de la tendencia y una tasa de desempleo en aumento, y hemos elevado nuestra probabilidad de recesión a 12 meses al 30% (donde se situaba en el segundo semestre de 2025)”, añadió Hatzius.
Además, Hatzius anticipa recortes de tipos por parte de la Reserva Federal en septiembre y diciembre, mientras que retrasa los del Banco de Inglaterra hasta 2027 y prevé nuevas subidas del Banco Central Europeo en abril y junio.
El aumento de la incertidumbre también se refleja en los mercados de predicción. En Polymarket, la probabilidad de recesión en Estados Unidos para finales de 2026 ha subido del 23% registrado el 27 de febrero —antes del inicio del conflicto con Irán— al 35% en la última sesión.

