Los rescates voluntarios en planes de pensiones rondan los 30.000 millones en 2025

Los planes de pensiones siguen su prolongado camino de adelgazamiento tras las limitaciones en aportaciones anuales hasta los 1.500 euros anuales (desde los 9.000) euros inicialmente permitidos. Pero la gran novedad del pasado año, fue la decisión del Gobierno de permitir obtener liquidez, es decir, vender aquellos planes de pensiones individuales con una antigüedad superior a los 10 años y, por tanto, los cerrados a 31 de diciembre de 2015. Este 2026 seguirá la misma norma que volverá a facilitar la venta de las aportaciones que se realizaron en 2016.

Aunque la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva (Inverco) tiene previsto publicar las salidas de los planes individuales por este concepto a lo largo de febrero, los primeros cálculos apuntan a un rescate voluntario que rondará los 30.000 millones de euros. El conjunto de planes de pensiones cerró 2025 con un patrimonio de 96.330 millones de euros, frente a los 131.832 millones de 2024.

La entrada de dinero fresco a lo largo del pasado año sumó 1.573 millones de euros, frente a las aportaciones pagadas que alcanzaron los 2.284 millones. Es decir, por este concepto habitual, el patrimonio bajó en 711 millones de euros. Pero el buen año de los mercados permitió que el dinero global que se mueve en los planes individuales creciese en 4.089 millones de euros con una rentabilidad media en estos instrumentos del 6%.

Si no hubiese la opción del rescate libre, habría sido un año positivo para el dinero que mueven estos productos para la jubilación. Sin embargo, la fuerte bajada del patrimonio se explica en esa retirada voluntaria de dinero de las participaciones con una década de antigüedad y que ronda el 23% total de su patrimonio.

Mucha atención al impacto fiscal

Las sucesivas reformas del actual Gobierno sobre los planes de pensiones han ido en la dirección de desincentivar el ahorro por este concepto. Los argumentos ofrecidos eran las elevadas comisiones y costes que aplicaban las gestoras y también la posibilidad de desgravar las aportaciones realizadas anualmente. Un producto que los grupos más a la izquierda del PSOE consideraba destinado a las clases más pudientes de la sociedad.

La reforma del ex ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá, hizo más hincapié en crear un sistema de ahorro de empleo -supervisado por empresarios y sindicatos- y con costes más bajos en su gestión que aún no ha terminado de arrancar.

La ventaja fiscal de los planes de pensiones se sigue manteniendo, pero sólo se permite ingresar anualmente 1.500 euros. Pero el reverso de esta desgravación es que, en el momento de recibir el dinero, se suma a las rentas del trabajo (también la pensión) sin retención alguna y, por tanto, pagará el tipo máximo según los distintos tramos del contribuyente. Los expertos recomiendan por eso, o bien esperar a la jubilación o rescatar el dinero en los ejercicios de menores ingresos laborales con el fin de que tipo aplicable del IRPF sea el más bajo posible.