Seguimos pasando una fase un tanto especial en los mercados, no sólo porque es más corta de lo normal por la festividad del lunes en Estados Unidos, sino porque estamos teniendo unos datos económicos importantes que pueden influir en el resultado de las reuniones de los bancos centrales del mes que viene.

En concreto, desde ayer, estamos conociendo los datos preliminares del mes de mayo y la verdad es que son como para tenerlos en cuenta. Hay que recordar que el BCE ha estado por pasiva y por activa diciendo a los mercados que sigue sin tener confianza en que la inflación subyacente se pueda sostener por sí misma, así que se requiere un alto grado de intervención para poder sostener a la economía a través de la transmisión hacia el consumo interno. Ayer vimos que España en la inflación mensual tuvo un paso atrás, algo que se repitió en Alemania y hoy se ha confirmado tanto en Italia como en el global de la zona euro.

Esto ha ayudado a que el mercado secundario de deuda vea de forma amplia una rebaja de los tipos de interés pero que se está viendo de forma más acusada en los países de la periferia.

La cuestión es saber cómo va a lidiar esto el BCE en la reunión del mes que viene, ya que una inflación débil favorece que no haya prisa en eliminar el programa cuantitativo o cambiar el tono por parte de los tipos de interés, porque no se está llegando al objetivo deseado. El programa cuantitativo tiene una fecha final y cada vez que estamos más cerca y muchos en el Consejo de Gobierno ya están diciendo que debemos ponernos las pilas para intentar decidir qué es lo que se va a hacer una vez el programa cuantitativo termine. Por lo tanto, las fechas empiezan a reducirse pero al mismo tiempo los datos macroeconómicos no les están ayudando a tomar una decisión. La otra cara de la moneda está en la parte del crecimiento, ya que están contentos con el desarrollo de los acontecimientos, pero parece ser que el punto flaco está en los salarios de la periferia, que no añaden ese punto de inflación necesario para poder alcanzar el objetivo.

Lo anterior, lejos de ser negativo para el mercado, en cierto punto es positivo porque no hay prisa para encarecer los créditos y la diferencia con respecto a la Reserva Federal se mantiene, lo que favorece que sigue habiendo flujo de dinero hacia nuestro área económica, algo que se puede notar en el par eurodólar que está subiendo 0,3% e intentando mantener una actitud positiva dejando mínimos cada vez más alcistas.

En estos momentos tenemos más supersectores alcistas que bajistas, teniendo al que mejor lo está haciendo el de construcción y materiales con 0,75%, bebidas y alimentación con 0,69% y las telecomunicaciones 0,57%.

El peor de todos es el de recursos básicos que está descendiendo -1,67% por el desplome de los precios del mineral de hierro cercano al -4%, seguido del de petroleras con -0,75% con un crudo de referencia en Estados Unidos que está descendiendo más del -2% y acercándose a la cota de los 48,5 $, un mensaje muy claro del mercado en el sentido de que el movimiento de extensión de recorte de la producción por parte de la OPEP y sus asociados en nueve meses, no consigue compensar el aumento de producción de Estados Unidos y el incremento constante de instalaciones de crudo en activo, junto con la posibilidad de la venta en el mercado de la mitad de su reserva estratégica.