China levanta las restricciones a la exportación de combustible y las refinerías ya aumentan los envíos al extranjero

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La decisión permitirá que las grandes refinerías estatales incrementen sus ventas al exterior durante julio y que, además, una importante empresa privada vuelva a operar en los mercados internacionales después de varios meses sin realizar envíos.

El movimiento supone un cambio relevante para el comercio mundial de carburantes, especialmente después de las tensiones vividas en los últimos meses por el conflicto en Oriente Medio y las dudas sobre el suministro internacional de productos refinados.

Las exportaciones recuperan el ritmo

Según la planificación de las compañías del sector, las refinerías chinas prevén exportar alrededor de tres millones de toneladas métricas de gasolina, diésel y combustible para aviación durante este mes. 

Se trata de un volumen muy similar al registrado en el mismo periodo del año anterior, lo que refleja una recuperación de la actividad exportadora.
Entre las novedades destaca el regreso de un gran refinador privado, controlado mayoritariamente por Rongsheng Petrochemical. 

Para esta compañía será el primer mes con operaciones internacionales tras permanecer cuatro meses sin exportar combustible debido a las restricciones impuestas por Pekín.
Las empresas estatales, por su parte, nunca dejaron completamente de vender al exterior, aunque lo hicieron bajo un sistema de cuotas mucho más limitado.

Un cambio respecto a los meses anteriores

La evolución de las cifras refleja claramente la nueva estrategia. En junio ya se había autorizado a las refinerías estatales a exportar unas 800.000 toneladas de combustibles refinados, una cantidad superior a las aproximadamente 600.000 toneladas que se estimaban para ese mes.

Ahora, con la relajación de las limitaciones, el volumen previsto prácticamente cuadruplica esas cifras, devolviendo al mercado internacional parte de la capacidad exportadora de uno de los mayores productores de combustibles del mundo.

Todavía queda por confirmar si esta política se mantendrá también durante agosto o si las autoridades volverán a revisar los permisos en función de la evolución del mercado energético.

El conflicto en Oriente Medio cambió la estrategia

Las restricciones impuestas por China tuvieron su origen en la crisis generada tras el estallido del conflicto en Oriente Medio y el cierre del Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el transporte mundial de petróleo y derivados.

Ante el riesgo de una interrupción prolongada del suministro internacional, el Gobierno chino optó por priorizar el abastecimiento interno. Como consecuencia, ordenó paralizar nuevos contratos de exportación e incluso intentó cancelar parte de los envíos ya comprometidos con clientes extranjeros.

Únicamente se mantuvieron algunos suministros dirigidos a determinados países del sudeste asiático, mientras las autoridades trataban de garantizar la estabilidad del mercado doméstico en un contexto de elevada incertidumbre.

Las elevadas reservas permiten una mayor apertura

La situación comenzó a cambiar meses después gracias al incremento de las reservas energéticas del país. China acumuló existencias históricas de petróleo, superiores a los mil millones de barriles al inicio de la crisis regional, lo que redujo considerablemente el riesgo de desabastecimiento.

Ese elevado nivel de almacenamiento permitió que las reservas de combustibles refinados también crecieran de forma significativa, facilitando una relajación progresiva de las restricciones.

Con una mayor tranquilidad sobre el suministro nacional, Pekín vuelve ahora a mirar hacia los mercados internacionales. El incremento de las exportaciones podría contribuir a mejorar la oferta mundial de gasolina, diésel y queroseno para aviación, al tiempo que refuerza el papel de China.