La reciente noticia de la salida de uno de los gestores estrella de la famosa gestora Bestinver, concretamente el señor Parames, posiblemente el más reputado de los gestores de esa casa, ha revuelto el sector.

Sin entrar en más detalles sobre que’s, como’s y para que’s, para eso tenemos la prensa amarilla-salmón, vamos a analizar la situación actual desde el punto de vista de un inversor. Suponemos que nos referimos al caso en que tengamos fondos de Bestinver en cartera, podemos presuponer que hablamos de renta variable, su principal área de valor añadido tanto por parte del gestor como de la gestora. Desde el punto de vista del riesgo directo, las posiciones de los fondos no pueden tener exposición a la propia marca puesto que la gestora ni cotiza ni pertenece a un banco que pueda aprovechar el vehículo para colocar sus activos (pasivos para el banco en cuestión).

Ciertamente puede haber cierta exposición a Acciona, en parte propietaria de Bestinver, pero este efecto se descontó por el mercado ayer con las fuertes caídas de Acciona. Lo que queremos decir es que, a diferencia del reciente caso de Espirto Santo no hemos de preocuparnos en discernir fondos con y sin exposición al emisor financiero que tiene problemas, puesto que ni es emisor, ni financiero, ni tiene problemas financieros en la actualidad, son problemas de marca y de imagen.

Superado este punto de la repercusión directa de sus problemas (de la gestora) en sus inversiones (de los fondos), podemos analizar otros riesgos indirectos que podrían ser principalmente causados por varios elementos, como son la moralidad de sus clientes, la fidelidad con el gestor o la vinculación afectiva con la marca. Estos elementos indirectos se traducen en los siguientes riesgos:

- Efecto en el fondo de reembolsos masivos en las estrategias abiertas. El reembolso de muchas personas podría suponer que se tengan que vender activos con prisa. Eso no implica que nos afecte cerrar las estrategias antes de tiempo, no es un mal nuevo “se vende antes de tiempo y perdiendo” en cuanto los activos están valorados en el fondo a su último valor, por ello esas pérdidas latentes a asumir por la prisa, ya estaban descontadas en el valor liquidativo de ayer y de antes de la noticia.

- Efecto en el fondo de reembolsos masivos en los precios de los activos en cartera. El hecho de que se deba liquidar gran parte de las posiciones de los fondos podría derivar en caídas relevantes en dichos activos. Este riesgo al ser fondos de Renta Variable nos parece poco relevante salvo acciones concretas (chicharros con alta exposición respecto al valor bursátil de la cotizada en cuestión). Si fuesen fondos de Renta Fija, nos preocuparía mucho más, pero en este caso el riesgo de barrer mercado existe pero es comedido puesto que las acciones son líquidas en general.

- Efecto en el fondo de un posible cierre o restricción de salidas, escenario poco probable, pero que en caso de una debacle vendedora podría llegar a darse. En este caso en principio no nos preocupamos pues se detiene la “escabechina” y se reducen fuertemente los dos efectos previamente comentados. Lo malo de esta opción es que si los mercados corrigen y queremos salir de las bolsas no podríamos hacerlo.

- Efecto en el fondo de los cambios internos y de marca. Lógicamente, los empleados, gestores, clientes y demás sujetos en relación con la gestora van a vivir unos días difíciles y se supone que no debería de…, pero tendrá lógicamente cierto efecto en el fondo.

Consideramos pues, de forma muy similar a Espirito Santo, que los fondos sin exposición al emisor/gestor de referencia, en este caso todos, no se deben vender de forma urgente.

Dicha conclusión nada tiene que ver con recomendar su compra o no recomendar su venta, lo que queremos ante todo es llamar a la calma que siempre es buena compañera en esto. No debemos ser apáticos, debemos estar “muy al loro”, pero no hay un motivo urgente para vender hoy.

Si estamos fuera no entraríamos, si queremos entrar lo mejor sería vigilarlos un tiempo y luego decidir, como siempre que se cambia el gestor de un fondo o un capo de las inversiones en la casa como es el caso. Si estamos dentro, aún no podemos decir si sería bueno o no, a largo plazo seguir dentro, puesto que hace falta renovar el análisis y para eso se necesita tiempo. Lo que sí es seguro que sería mejor vigilarlo desde fuera que desde dentro. Así pues, dando como mejor opción a largo plazo para el que está dentro, salir, esperar y ver y volver a decidir, creemos que la salida no debe hacerse ya pues hay un alto riesgo de mal-vender en un mal momento. Consideramos que lo ideal sería salir en algún momento entre la próxima semana y Diciembre para volver a entrar en la segunda mitad del 2015, en función de cómo se comporten los fondos estos 9 meses.

Suponemos que la suma de todos estos “malos efectos” no supondrá más de un 5% de evolución negativa respecto al mercado, en base a experiencias previas con casos similares. Es decir, si vendemos en Diciembre, lo peor de todos los escenarios que barajamos es que si el índice de referencia sube un 15% el fondo suba un 10%, o si cae un 15% el fondo lo haga un 20%. Insistimos que este es el peor escenario que barajamos, para nada el central, que sería mucho menos dañino (efecto menor al 3% y de corto plazo, días o semanas).

A nivel concreto, según consultas de clientes que mantienen posiciones en Bestinver, dado que existen actualmente impuestos más elevados en operaciones de corto plazo, si hace menos de 1 año que entró con dinero nuevo en fondos de Bestinver, no los reembolsaríamos sino que traspasaríamos a otros para evitar el peaje fiscal.

Así mismo podemos añadir que en el caso de inversiones de hace menos de 1 año, la gestora Bestinver nos grava importantes comisiones de reembolso (aun traspasando) del orden del 3%, por ello en estas personas lo mejor parece esperar a que se cumpla el año, sobre todo cuanto más cerca estemos de este, puesto que la evolución esperada del fondo son hipótesis pero el tortazo por salir antes de un año es ciencia cierta.