Por Jenny Jones, Directora de Renta Variable Estadounidense de Pequeñas y Medianas Compañías
Esta ha sido la historia hasta ahora… No resulta sorprendente que muchos inversores se sientan nerviosos por los últimos acontecimientos en EE.UU. Las fluctuaciones en el precio de las acciones cada vez son más pronunciadas ante la crisis crediticia mundial y la continua agitación en el mercado hipotecario de alto riesgo. El mercado ha respondido positivamente al recorte de los tipos de interés realizado por la Fed en septiembre, pero la continua racha de noticias negativas que rodea al sector inmobiliario ha seguido minando la confianza de los inversores; el precio de la vivienda está cayendo y la amenaza de una cartera atrasada de casas sin vender se cierne sobre los proveedores. Los bancos estadounidenses también están sintiendo la presión; algunos grandes de la banca de inversión mundial han reconocido fuertes pérdidas por las secuelas que está dejando el mercado de alto riesgo. Sin embargo, no todo es tan negativo… De hecho, existen indicios de que la desaceleración inmobiliaria y el ajuste de las condiciones crediticias todavía no están afectando al resto de la economía estadounidense. Después del anuncio en agosto de la primera cifra negativa en salarios no agrícolas en cuatro años, las cifras de empleo han repuntado con fuerza. También se ha producido una revisión al alza de la sorprendente caída de agosto, que ha aliviado el temor a que la desaceleración inmobiliaria y la crisis crediticia se expandieran a toda la economía. Las cifras de crecimiento económico del tercer trimestre han resultado ser sorprendentemente sólidas, situándose en un 3,9% anualizado, en contra de las expectativas de un 3,1%, y un 3,8% en el trimestre anterior. Tal vez, la noticia más positiva han sido las medidas decisivas adoptadas por la Fed. Los tipos de interés se han reducido otro 0,25% hasta el 4,25%, lo que ha animado a los inversores y ha aliviado el temor a una recesión inevitable en EE.UU. Los mercados han respondido positivamente después de los dos recortes de los tipos de interés realizados por la Fed. ¿Qué debemos esperar en el futuro? En primer lugar, prevemos que el precio de la vivienda en EE.UU. se debilitará aún más. Esto se deberá al aumento del inventario de viviendas, al endurecimiento de las condiciones para la concesión de hipotecas por parte de los proveedores y al elevado número de hipotecas que se revisarán a un tipo superior en los próximos 12 meses. En segundo lugar, parece que las previsiones de beneficios en la mayoría de los sectores son demasiado elevadas para el segundo semestre de 2007. Es posible que aumente la presión sobre los valores a medida que las previsiones de beneficios se revisen a la baja, y también existen más posibilidades de que decepcionen si los analistas mantienen unas previsiones demasiado alcistas. A pesar de estas dificultades, todavía existen oportunidades para los inversores en el mercado. Los periodos de volatilidad pueden crear oportunidades cuando sectores enteros se ven afectados por problemas macroeconómicos. Un buen ejemplo de ello es el sector bancario, en el que hemos encontrado valor al centrarnos en bancos situados en partes de EE.UU. que han sido testigos de una menor revalorización de los precios y cuya exposición guarda mayor relación con los préstamos comerciales que con los residenciales. Además, algunos de los bancos más importantes podrían empezar a ganar cuota de mercado en productos de ahorro, dado que los inversores buscan la seguridad que ofrecen estos productos que les permiten entender las inversiones subyacentes.