La primera idea clave es que "valor y precio no coinciden, y hoy menos que nunca. Históricamente Bitcoin ha cotizado por encima del valor que realmente se estaba generando en su ecosistema, pero ahora no es así. Cuando muchos pensaban que había valor evidente, el mercado ha sorprendido con caídas muy fuertes".

Bitcoin está en un mercado bajista, "eso es innegable. La tendencia es bajista. ¿Hasta dónde puede caer? Si aplicamos la teoría de ciclos y los modelos estadísticos, todavía podríamos ver caídas hacia la zona de los 45.000–50.000 dólares. Es un objetivo bajista razonable. ¿Llegará? No lo sé", dice Molina. 

Para entender qué hacer, primero hay que entender qué ha pasado y por qué la caída ha sido tan rápida y tan violenta. No se trata de un fallo de los fundamentales. Este experto cree que "hemos visto un desapalancamiento masivo del mercado. Aunque Bitcoin tiene una oferta limitada de 21 millones en el mercado spot, la adopción ha traído consigo un enorme mercado de derivados: futuros, opciones y contratos perpetuos. Eso genera lo que puede llamarse “Bitcoin papel”, igual que ocurre con el oro".

Ese volumen sintético desplaza el descubrimiento de precios hacia el mercado de derivados. De hecho, el volumen negociado en derivados ha llegado a ser hasta 15 veces superior al spot. "Cuando el mercado entra en gamma negativa, saltan los margin calls, se activan ventas forzadas y el precio se acelera a la baja".

Además, la correlación entre los flujos de los ETF y el precio de Bitcoin es cercana al 85%. Los ETF han vendido con fuerza, y los derivados han amplificado el movimiento. El resultado ha sido una caída rápida, con mucho volumen, que de momento parece haberse frenado en la zona de los 62.000–65.000 dólares.

Estamos ante una limpieza de apalancamiento ¿y cerca de un suelo?

"¿Es normal una caída así? No", dice Molina. Estadísticamente "hablamos de un movimiento de dos desviaciones estándar, algo poco frecuente. Pero no implica un cambio de tesis ni que “Bitcoin haya muerto”. Lo que ha ocurrido es una limpieza del apalancamiento, no una destrucción de los fundamentos".

Hoy vemos que cerca de 9,5 millones de Bitcoin están en pérdidas. Históricamente, estos niveles suelen coincidir con fases de búsqueda de suelo, aunque todavía puede haber más presión bajista. Esto sugiere que aún puede haber más volatilidad y más “sangre” antes de estabilizarse.

Otro factor clave es el coste de minado. "Muchos mineros ya no son rentables a estos precios y han capitulado. Han vendido lo que necesitaban vender y han abandonado la actividad o reconvertido su infraestructura. El hash rate se ajusta automáticamente, manteniendo la seguridad de la red, pero lo importante es que esta capitulación de mineros suele coincidir con fases avanzadas de corrección". 

Si sumamos la limpieza de apalancados, la salida del retail más débil y la capitulación de mineros, el panorama empieza a cambiar. Los datos muestran que las nuevas ballenas siguen acumulando. No se están vendiendo los Bitcoin reales, sino los derivados. Esa distinción es clave.

Desde el punto de vista del sentimiento, estamos en un extremo de miedo que no se veía desde episodios muy puntuales del pasado, como 2022. Los indicadores de sobreventa y sentimiento contrario suelen aparecer en zonas donde, históricamente, se han generado oportunidades de acumulación. No es una señal de entrada directa, pero sí un contexto relevante.

Otro dato importante es el del precio medio de compra de todos los poseedores de Bitcoin. Ese precio se sitúa alrededor de los 55.000 dólares. "Históricamente, cuando el mercado ha tocado o cruzado esa zona y ha revertido, se han iniciado ciclos alcistas relevantes".

¿Qué vigilar ahora en Bitcoin? Inflexión en los flujos de ETF, limpieza de derivados y señales de escasez en el spot

¿Qué hay que vigilar ahora? Principalmente tres cosas: un posible punto de inflexión en los flujos de los ETF, que el mercado de derivados termine de limpiarse y señales de escasez real en el mercado spot. También es clave observar si los mineros completan su ajuste definitivo.

Por el lado institucional, las grandes tesorerías no están vendiendo de forma agresiva. Al contrario, algunas siguen comprando. Esto no garantiza nada, pero reduce la presión vendedora estructural.

¿Qué estoy haciendo yo?, se pregunta Molina, "estoy comprando Bitcoin, pero no de golpe. Estoy utilizando una estrategia de Dollar Cost Average, estableciendo distintos niveles de precio con asignaciones progresivas de capital. He empezado comprando alrededor de los 63.000 dólares y aumentaré exposición si el precio sigue cayendo hacia zonas como 56.000, 50.000 o incluso 44.000. Si el mercado rebota, reevaluaré entradas más adelante". Su tesis de fondo no ha cambiado:  adopción de blockchain, tokenización, stablecoins y un sistema financiero cada vez más tensionado por deuda. Si la tesis no cambia y el horizonte es de medio-largo plazo, la clave es gestionar el timing y el riesgo.

La conclusión es clara: el mercado no se ha roto, se ha reiniciado. Los derivados dominan el corto plazo y generan volatilidad, pero estos movimientos extremos limpian apalancamiento, no los fundamentales. La estrategia pasa por exposición controlada, disciplina en la liquidez y una visión clara del horizonte temporal.