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Pablo García, director general de Divacons Alphavalue, considera que los mercados financieros atraviesan una fase de menor tensión, favorecida por la caída reciente del petróleo y por la posibilidad de negociaciones entre Estados Unidos e Irán. El crudo, después de superar los 100 dólares por barril, ha retrocedido hacia la zona de 87-88 dólares, lo que ofrece cierto alivio a la Reserva Federal ante su reunión de política monetaria. Aun así, el panorama sigue condicionado por la inestabilidad geopolítica en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo, donde continúan las amenazas sobre el tráfico energético y comercial.

García duda de que pueda alcanzarse una paz rápida y definitiva. A su juicio, Irán conserva una posición estratégica relevante gracias a su influencia sobre el estrecho de Ormuz y a su capacidad para inquietar a los aliados regionales de Estados Unidos. Por ello, la actual tregua podría ser solo un cierre provisional del conflicto. Esta incertidumbre ya se ha reflejado en algunas bolsas asiáticas, con retrocesos importantes en índices como el Nikkei o el Kospi.

Sin embargo, el principal soporte de los mercados sigue siendo la fortaleza de los resultados empresariales. Las previsiones apuntan a crecimientos de beneficios muy elevados tanto en Estados Unidos como en Europa, con revisiones al alza en lugar de recortes. En el S&P 500, el crecimiento esperado para el segundo trimestre ronda el 38,8 %, mientras que en el Stoxx 600 europeo se aproxima al 16,7 %. Además, las compañías no solo están aumentando ventas y beneficios, sino también ampliando márgenes. El margen neto del S&P 500 habría alcanzado el 15,7 %, uno de los niveles más altos desde 2009.

Respecto aMicrosoft, Meta (Facebook), Amazon y Apple, García espera buenos resultados, aunque advierte de que una publicación positiva no garantiza una reacción favorable en bolsa. El mercado está cada vez más pendiente de si las fuertes inversiones en inteligencia artificial, centros de datos y capacidad tecnológica generarán retornos suficientes. El caso de Alphabet demuestra que incluso unas cifras sólidas pueden recibirse con cautela cuando aumenta el gasto de capital. Pese a ello, sostiene que las “siete magníficas” cotizan a múltiplos relativamente bajos frente a su propia historia, porque las estimaciones de beneficios han aumentado con mucha fuerza.

El experto también alerta sobre el impacto de los elevados tipos de interés y de la rentabilidad de los bonos. Las grandes empresas pueden captar financiación con facilidad y colocar grandes emisiones de deuda, mientras que las compañías pequeñas tendrán que pagar más o podrían quedar desplazadas. Los inversores preferirán prestar a grupos consolidados como Amazon antes que a negocios menores. Esto favorecerá una mayor concentración de la inversión en valores de gran capitalización, considerados más seguros, aunque una decepción en alguna gran tecnológica podría afectar al conjunto del mercado.

Sobre el Oro, García reconoce no ver una tesis clara. El metal no ha funcionado de forma consistente ni como cobertura frente a la inflación ni como activo refugio. Su comportamiento reciente parece más vinculado al dólar que al riesgo geopolítico. Por eso prefiere mantenerse al margen y señala que encuentra más potencial en el cobre y en el sector de metales y minería.