Los bonus son “un instrumento que cotiza en bolsa en tiempo real e intenta ofrecer una ampliación del número de ocasiones y escenarios en los que ganar dinero en bolsa”, explica Mariam Pérez-Camino responsable de productos cotizados de BNP Paribas.

Cuando compramos una acción, esperamos que suba y que nos reparta dividendo, mientras que, “en los bonus se establece un nivel que, si no llega a ser alcanzado a la baja por el activo sobre el que tenemos el bonus, nos garantizamos una venta y un nivel mínimo de rentabilidad”. Por lo tanto, “en el caso de que el activo no baje hasta ese límite, se mantenga lateral o suba, nosotros ganamos en bolsa”. En el caso de que alcance ese nivel de barrera, pero se recupera antes de la fecha de vencimiento “el inversor sigue ganando en bolsa”. El inversor solo pierde “si el activo alcanza el nivel de barrera y se queda por debajo de éste en la fecha de vencimiento”.

Al cotizar en tiempo real, “los bonus se pueden comprar y vender cuando se quieran, aunque el precio dependerá de cómo esté la acción y las barreras”. No obstante, según Pérez-Camino “el tiempo juega a favor del inversor de bonus”.

Un ejemplo de estos bonus es el que BNP-Paribas ofrece sobre BBVA que, “si de aquí a finales de año no toca 3,10 euros, dará a vencimiento 7,10. Es decir, el inversor ganaría un 9% si esta acción no cae un 57% hasta diciembre y, en caso de que baje hasta 3,10, nos garantizamos el valor de la acción”.

Los bonus normales, sin CAP, “son los que no tienen techo, es decir, el bonus acompaña a la acción todo lo que suba. En cambio, en los bonus CAP se pone un límite y se limita la ganancia, pero se abre la barrera entre la acción y el nivel de bonus”.

No obstante, “no se puede invertir al alza y a la baja en los bonus, aunque si cubre posicionamientos bajistas

Frente a los Warrants, “lo peor que nos puede pasar con los bonus es que sólo nos quedemos con el valor de la acción y no hablamos de apalancamiento o de poder perder todo, como los Warrants. No obstante, sí cotizan en el mismo segmento de la bolsa porque lo hacen en tiempo real y ofrecen mucha liquidez”.

Como el bonus es un producto referenciado a la acción, “no se perciben dividendos, pero éstos se cambian por un premio al alza y un colchón a la baja”

La fiscalidad de los bonus es igual que la de las acciones, “por lo que debe ser declarada en el impuesto sobre la renta”, avisa la experta.

Es un producto sin apalancamiento, “por lo que es apropiado para cualquier inversor de renta variable e, incluso, al haber varios bonus sobre un mismo activo con distintos rangos de riesgo y sobre diferentes sectores, un inversor puede decidir asumir más o menos riesgo”.