El Instituto de Crédito Oficial popularmente llamado ICO, actúa en nuestro país de intermediario entre las empresas y las entidades financieras concediendo los fondos necesarios a estas últimas para financiar los proyectos de inversión productiva demandados por sus clientes.

A cada una de las entidades de crédito que solicitan estos fondos se les asignan previamente unos límites en función de los solicitados-utilizados en anteriores campañas. Estas líneas de crédito tienen unas condiciones especiales adaptadas a estos proyectos de inversión existiendo diferentes líneas de financiación cuyas condiciones y características financieras están marcadas de antemano por el ICO a las entidades que los conceden.

Como cualquier otra operación de crédito el riesgo es asumido por la entidad que lo concede con la salvedad de que los fondos son solicitados por la entidad al ICO cada vez que se autoriza una operación o grupo de ellas, siendo la entidad la responsable de devolver estos fondos al ICO independientemente del resultado final de la misma. La hoja de ruta del empresario normalmente es la presentación del proyecto de inversión acompañado del resto documentación necesaría, principalmente su coste, viabilidad del proyecto y plazo de amortización etc., una vez analizado el riesgo del cliente y vista su viabilidad del mismo,  así como las garantías de la operación,  la entidad puede autorizar o denegar el crédito. Si es aceptado, el titular debe de rellenar una documentación que se remitira al ICO justificando la petición y que en cualquier momento este puede auditar, se debe de justificar fundamentalmente que el dinero prestado se invierte correctamente en la inversiónpara el que fue solicitado y controlar este proceso de inversión mediante la remisión entre otros documentos de la copia de las facturas de compra y justificantes de pago ,todo ello debe de estar a disposición del ICO por que no podría ser de otra manera, hasta aquí todo normal, no obstante estas operaciones tienen un fuerte atractivo para la banca y es que los fondos no provienen de sus recursos sino que le vienen dados por el ICO lo que les supone una liquidez adicional, sobre todo si la entidad anda escasa de recursos para prestar.

Esto no ocurre siempre así y la banca utiliza estas operaciones en muchas ocasiones para solucionar otras situaciones de liquidez propias y que se aplican también a la empresa. Es bastante frecuente que la liquidez de estas operaciones NO se destine a las inversiones previstas inicialmente, sino que se destine a refinanciaciones de otras operaciones atascadas con nuevos plazos y en segundo lugar a inversiones no previstas en la documentación presentada con lo que se desvirtúa el destino de muchas operaciones, haciendo el ICO dejación de sus funciones de control y auditoria para atajar esta mala praxis.

El ICO no dispone de capacidad para poder auditar cada una de las operaciones que las entidades financieras solicitan y que se acogen a estas líneas de financiación dejando en manos de la banca el control de las mismas, graso error que se debe de corregir con un control total de estas cesiones de financiación.  Estas actuaciones no son únicamente de hoy, en tiempos de bonanza se practicaban en mayor medida estas variaciones del destino final de los fondos las inversiones deben de ser reales pagadas con estos fondos y que se ajusten a las características de las líneas concedidas a las entidades.

Rafael Montava Molina
CEO Fidare
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