El movimiento del Franco Suizo tras la sorprendente acción de su Banco Central hace días, ha llevado a la quiebra a varios brókers de divisas. 
Una de las principales variables que ha determinado la cuantía del impacto de esta circunstancia sobre los brókers es la forma de cubrir las posiciones que abren los clientes. De este proceder depende, en última instancia, la seguridad que ofrece el bróker a sus clientes ante eventos repentinos del mercado.

El pasado 15 de enero, a las 10:30 de la mañana, el Banco Nacional de Suiza anunciaba por sorpresa que retiraba la “barrera” que venía manteniendo desde el 2011 en el tipo de cambio del Euro frente al Franco Suizo. Como es sabido, dicho anuncio provocó una inmediata y explosiva apreciación del Franco Suizo frente a la divisa europea, llevando al cruce, en menos de 15 minutos, a recorrer la distancia entre el nivel de 1,2 a 0,8.

Al margen de las implicaciones que a medio y largo plazo tenga esta decisión sobre las empresas y bancos internacionales en general, y sobre la economía Suiza en particular, lo ocurrido en los minutos posteriores a las 10:30 del 15 de enero ha tenido consecuencias trascendentales sobre algunos brókers y empresas de intermediación financiera, que en algunos casos, han sido definitivas. La principal variable que ha determinado la cuantía del impacto (además del número y del tamaño de las posiciones abiertas por los clientes) es la manera de cubrir las posiciones en el mercado por el intermediario financiero.

En el caso de IG, bróker multinacional con más de 126.000 clientes, lo ocurrido en esos minutos ha generado unas pérdidas estimadas de 30 millones de libras. De esa cantidad, la mayor parte responden a las cuentas de los pocos centenares de clientes que se han quedado en descubierto. El bróker británico presentó el pasado 20 de enero sus resultados semestrales, reportando unos ingresos superiores a 197 millones de libras.

Para un inversor particular, la manera más común de invertir o especular en el mercado de divisas es a través de productos apalancados. Es decir: un inversor que piense que después del reciente anuncio del QE por parte del BCE, el Euro va a seguir cayendo frente al Dólar, puede ir al banco y cambiar sus Euros por Dólares, o simplemente abrir una posición bajista sobre el EUR/USD, realizando una pequeña inversión.

En algunos casos, el apalancamiento en el mercado de divisas (la relación entre el capital depositado y el valor a mercado de la posición) puede llegar a ser de 400 veces. Es decir: un cliente que invierte 1.000 € en el tipo de cambio EUR/USD, podría estar manteniendo la misma posición que un inversor que cambiase 400.000 € por su equivalencia en dólares. Si al día siguiente, el tipo de cambio EUR/USD se moviese un 1%, el resultado en ambos casos sería de un beneficio o pérdida de 4.000 €.

Si en lugar de un 1%, el movimiento del mercado fuera superior al 20% (como ocurrió con el EUR/CHF), y se produjese de forma totalmente vertical e instantánea, sin que existan contrapartidas ni liquidez para deshacer la posición (todo el mundo quería comprar Francos Suizos, y nadie comprar Euros), el potencial de pérdidas sería mucho mayor, pudiéndose dar el caso de que un cliente pierda una cantidad superior a la que invirtió de forma apalancada.

Y aquí es dónde entran las coberturas. Un bróker que hubiera cubierto de forma adecuada las posiciones de sus clientes en Euros y Francos Suizos, habría adquirido en el mercado suficientes cantidades de divisas para cubrir la exposición neta de todos sus clientes. De tal forma que, ante cualquier movimiento del mercado, existiría una convergencia entre la posición total de los clientes y las coberturas realizadas por el bróker. En este caso, el perjuicio generado se reduciría a los saldos negativos en las cuentas de los clientes, imposibles de cubrir en el mercado (más allá de las dotaciones a provisiones realizadas en ejercicios anteriores).

Para otro bróker que no realizase coberturas, sus pérdidas y beneficios potenciales no son cuantificables, pues dependen exclusivamente, del posicionamiento relativo de sus clientes, siendo la única contraparte los fondos o la cuenta de Pérdidas y Ganancias del bróker. De esta forma, los inversores están mucho menos protegidos, y el riesgo de quiebra del bróker es infinitamente superior. Desde IG recomendamos a los inversores minoristas en derivados financieros que comprueben la seguridad que ofrecen los distintos proveedores de servicios, especialmente en lo que respecta a las coberturas de las posiciones.