Josina Kamerling, responsable de regulación de CFA Institute, explica los asuntos pendientes que hay en la Unión Europea en materia de regulación además de abordar los problemas que hay ahora mismo con respecto al marco regulatorio bancario.
 

¿Cuáles son las cuestiones principales en el plan de acción de la CMU (Unión del Mercado de Capitales)?

Hablamos de un plan de acción. Como sabe la comisión salió con un papel verde que es una reflexión sobre cómo estimular al mercado. Pero el plan de acción tiene dos acciones: una que es revisar lo que es el folleto de información al inversor, que es el prospectus y simplificarlo, y la otra es sobre la titulización. Pero ahí se queda. La pregunta que tenemos como inversores es si se queda corto o no, si es bastante para estimular este mercado. Ahí creo que está el punto clave de este debate.

Comisión Europea y Plan de Acción de las PYMES: ¿Será realmente su Plan de Acción sobre Pymes el detonador del crecimiento para las Pymes europeas y la economía europea en general?

El plan de las PYMES, que es el plan Cosme y el plan de Europa 2020, la comisión ha desblocado 80.000 millones y eso es mucho. Lo que pasa es que en el periodo de financiación se ha visto que hasta el 80% de esta financiación no ha sido cogida por las pymes. Lo que hace falta es información. Es decir, que las pymes sepan dónde y cómo hay que financiarse. En este momento en Europa tenemos un problema, porque las pymes son muy diversas. En Alemania tenemos otro formato diferente que con 50 personas ya se puede ir al mercado. Pero en España el 80% de las pymes son de talla pequeña, de unos 10 empleados. Entonces hay una diversidad enorme. Es más bien para las pequeñas empresas dónde está el problema. En cómo crecer y cómo ir de una línea de crédito normal y simple de un banco hacia algo más grande.

Hablemos de la transparencia Informativa y la Directiva “Prospectus”. Un reciente informe de su institución muestran que los inversores, tanto minoristas como mayoristas valorarían una mayor transparencia de las empresas a la hora de invertir. ¿Considera que las empresas están tomando medidas al respecto?

Hicimos una encuesta con nuestros miembros en Europa porque queríamos saber en detalle que pensaban en los diferentes países y luego es importante ver que en todos los países miembros mayoritariamente se piensa que no hay bastante información crediticia y que la información es muy diversa. Cuando se pide invertir en un producto concreto no hay bastante detalle, granulación. Para dar el ejemplo en España, cuando se pregunta a nuestros miembros hasta qué porcentaje de pymes está cotizado en bolsa el 80% dice que no, que no hay esta información y es más difícil de coger.

¿Cree que se debería avanzar hacia una regulación más exigente?

La regulación en sí del prospectus va a ser una directiva. Es decir que va a cambiar en el hecho de que va a ser más igual para todos los países europeos. Creo que se tiene que regular porque en este momento se está debatiendo entre el parlamento y el consejo sobre hasta qué nivel un país puede dar su propia información. Estamos ahora en que sea este límite para 500.000 euros. De modo que se da bastante poder a los países individuales. Creo que en eso sí puede ayudar el estímulo, pero para un inversor que quiera invertir en una empresa pequeña (por ejemplo un inversor alemán que quiera invertir en una compañía pequeña), va a ser complejo.

Uno de los temas de debate más importantes en los últimos meses es la proliferación de plataformas digitales que ofrecen servicios bancarios, pero que no están sometidos a la regulación como los bancos.  ¿A qué riesgos se enfrentan los usuarios con este tipo de servicios?

Estuve hablando en París en una conferencia del crowd funding y la siguiente ponencia era con cinco reguladores de cinco países europeos. Un inversor les preguntó que si se invierte en una plataforma finlandesa que tiene también inversores de otros países como Estonia, cuáles son los derechos, y los reguladores no tenían respuesta. Yo estoy en el fórum de la Unión Europea del crowd funding que regula expertos de esta materia, y llevamos dos años debatiendo sobre si se debe regular o no. La comisión por el momento está más en dejar libertad a este tipo de actividad porque cree que es muy pequeño. De hecho, en Europa en 2013 fueron solo 8.000 millones de euros. Comparando con Estados Unidos hay mucha diferencia puesto que están en 50.000 millones de euros. Hay una gran diferencia. Lo que pasa es que la banca se está moviendo del sector regulado al sector no regulado. Esto sí que es un problema.

¿Qué regulación están planteando al respecto?

Por el momento no hay ningún tipo de regulación. Nosotros estuvimos debatiendo en el foro sobre hacer un lending de calidad europea, porque para el inversor entonces es más fácil de decir. Es difícil porque si das el visto bueno al producto la cuestión es a quién se lo das y quién va a juzgar esto. Ahí está todo el debate. En este momento las entidades europeas  no tienen bastante gente para supervisar. Entonces creo que tenemos un problema en esto.

¿Cree que, como ha pasado en otras ocasiones, la regulación  se hará necesaria cuando los problemas se hayan materializado?

Absolutamente, podría pasar en esta ocasión. En un foro hablé con un regulador belga y le dije que en el peer to peer se está haciendo una titulización. Están financiando receivables por crowd funding y él no lo sabía siendo en su país. Esto es lo que está pasando. Como es un sector creativo y no está muy regulado, pasa esto. En Reino Unido por ejemplo ha habido un caso que se hacía publicidad para crowd funding, que se estaba posicionando como una especie de producto de pensiones. A los jubilados se les aconsejaba invertir como cuarto pilar de su pensión y esto va muy lejos. En Europa tenemos miedo a controlar lo que está saliendo de innovación. Estamos centrados en controlar y estimular al mercado, pero también hay que ver los derechos del inversor.

Por otro lado, ¿no creen que la banca en la sombra no cubre un hueco que los bancos tradicionales habían abandonado?

Absolutamente. El problema es que el modelo de negocio de la banca tradicional no les da para ser innovadores. Están en una especie de estructura muy fija que no les da para innovar. Entonces Draghi puede tratar de estimular, sacando el bazooka y poner tipos negativos, pero no tiene mucho margen. Entonces, claro que se van a ir al shadow banking.

Las mujeres en la gestión de inversiones; ¿Cómo pueden las mujeres crear una industria con mejores servicios financieros para el inversor de mañana?

Recientemente comentaba con otras mujeres que no ha cambiado mucho. Las mujeres empezamos al nivel bajo y luego cuando ya llegamos al nivel mediano es difícil de continuar. En el plan de negocio de una industria está que tienes que rendir muchas cuentas y las mujeres hay momentos en los que tenemos que abordar diferentes asuntos que mirar. Siempre me he fijado, cuando he estado en reuniones, que las mujeres tenemos una vista más de abordar diferentes puntos de vista y no pensar de una manera. Cuando empecé en el mundo bancario tenía gente alrededor de mí muy diversa. Hoy en día todo el mundo mira en la misma dirección. No es tanto la mujer, sino que la diversidad nos lleva a la innovación. No es tanto el punto de las mujeres, sino la diversidad, y una manera de trabajar diferente.

Lo que queda claro es que desde la gran crisis financiera tanto en Europa como en Estados Unidos se ha avanzado en materia de regulación porque se evidenció que el mercado no se autoregula. ¿Qué queda por hacer? ¿En qué aspectos tendremos que ir trabajando en los próximos años?

En Estados Unidos después de la crisis los bancos americanos hicieron una limpieza general de sus malos préstamos. En Europa como en Italia hay todavía bastantes malos préstamos en los libros de los bancos. Esto pone muchos impedimentos. Habría que abrir más la discusión y abrir más este tema. Si no hacemos nada esto se va a quedar y va a impedir a los bancos a hacer cualquier cosa.