Francisco Campos, economista en jefe para Latinoamérica en Deutsche Bank, analiza cómo Latinoamérica y Wall Street afrontan el impacto geopolítico de la guerra de Irán, así como el boom tecnológico de la inteligencia artificial.
Campos explica que Latinoamérica no reacciona de forma uniforme al shock provocado por el aumento del precio del petróleo y los energéticos. Los países exportadores netos de hidrocarburos, como Brasil y Colombia, se benefician relativamente del encarecimiento de las materias primas. En cambio, economías importadoras como Chile sufren mayores presiones inflacionarias, menor crecimiento económico y desequilibrios fiscales y externos, lo que obliga a mantener tasas de interés más altas.
Respecto a Estados Unidos, señala que Wall Street ha reaccionado positivamente en las últimas semanas ante las expectativas de una posible resolución diplomática del conflicto en Oriente Medio, especialmente con Irán. Además, destaca que las sólidas ganancias empresariales, el auge de la inteligencia artificial y la resiliencia del mercado laboral estadounidense han reforzado el buen comportamiento del S&P 500 y el Nasdaq, que se encuentran en máximos históricos.
En cuanto a sus recomendaciones de inversión, el economista de Deutsche Bank considera difícil ignorar el fuerte impulso del sector tecnológico. Cree que la inteligencia artificial y la adopción tecnológica seguirán convirtiendo a la tecnología en el principal motor de productividad de la economía global. Las empresas y sectores capaces de aprovechar estas innovaciones tendrán ventajas competitivas, mientras que aquellos que no se adapten podrían enfrentar disrupciones y pérdida de valor.
Por último, comenta que la reducción o modificación de los aranceles impulsados por Donald Trump puede ser positiva para la economía global al favorecer el comercio internacional, aunque también podría afectar negativamente a la recaudación fiscal de Estados Unidos, ya que esos aranceles generaban ingresos para el gobierno federal.

