Ricardo Comín, director de ventas para Iberia y Latinoamérica, explica la situación en la que se encuentra el mercado norteamericano y habla de las oportunidades que existen ahora.
Los últimos datos de empleo apuntan a que el mercado laboral de Estados Unidos no está tan bien como se pensaba, además de que el objetivo de inflación estipulado por la FED sigue sin cumplirse, ¿quiere decir esto que la subida de tipos de interés podría retrasarse más de lo previsto?

Nosotros teníamos una apuesta por una subida de tipos de interés para el segundo semestre del año 2015, es decir, dentro de nada. Ya desde hace un par de meses la hemos movido para finales de este año o principios de 2016. Siempre hemos estado muy convencidos de nuestra previsión, lo que pasa es que aquí hay dos factores con los que no se contaban: la subida tan fuerte del dólar, lo que ha hecho que enfríe la economía por el lado de las exportaciones; y lo segundo el mercado laboral. Hay una parte buena, por otra parte, y es que el pago por horas está mejorando.

El otro día Warren Buffett, todo un gurú veterano de los mercados, dijo que mientras los tipos se mantengan como están el mercado está barato, ¿ustedes consideran que la renta variable de Estados Unidos sigue siendo atractiva para invertir?

Aparte de los tipos bajos, y lo poco que dan ahora los activos más conservadores en Estados Unidos creemos que hay un componente muy importante. El crecimiento de las empresas americanas ha batido en muchos casos el 10% de la previsión que se tenía. Con lo cual, gracias a lo que son los beneficios de las empresas, podemos seguir siendo positivos. Lo más importante es ser selectivos. Si podemos comprar fondos con una beta, es decir, por debajo de uno para cubrir el mercado contra el que se mide, sería una magnífica solución.

¿Caerán las bolsas cuando se incremente el precio del dinero?

Una subida de tipos habitualmente es una mala noticia a corto plazo. Lo importante es como lo prevén los mercados. Estamos convencidos de que la primera vez que se habló del tapering en verano de 2013 que supuso una sacudida fuerte en el mercado costó mucho más asimilarlo que una supuesta subida de tipos. De hecho la curva está totalmente aplanada. Por eso creemos que el mercado está descontando una subida de tipos a 10 años y tampoco veo una subida brutal.

Dígame cuáles son sus principales apuestas en este entorno en el que se encuentra Estados Unidos… ¿dónde se posicionaría?

En primer lugar, Fresenios. Nos está gustando mucho como empresa de medicamentos que está siendo puntera en las diálisis. Tiene una composición completamente vertical. No solamente fabrica todos los componentes para poder hacer diálisis, sino que incluso tienen centros de diálisis en Estados Unidos y son números uno. Además está el componente del envejecimiento de la población.

El segundo que nos gusta es Starbucks, que es consumo básico. Sigue creciendo en los números que han estimado e incluso los están superando. Cabe destacar que tienen más de 66.000 puntos de venta en todo el mundo. Nos gusta el consumo básico y empresas que puedan tener presencia en América y también en otros países.

Y por último Apple. Vuelve a hacerlo muy bien. Está haciendo cuota con todos sus iPhones y iPads y también con los iMac. Probablemente porque antes se percibía como un bien caro y ahora comparado con otros teléfonos ya no lo es tanto.

¿Hay otras oportunidades en el mercado tecnológico?

Podríamos decir que el mercado tecnológico está viviendo una segunda juventud. Hubo una revolución muy fuerte desde los años 80 y a principio de los 2000. Toda la gente se pensaba que es donde se iba a hacer mucho dinero. Pero las empresas no habían sido todavía capaces de transformar esa revolución tecnológica en dinero. Ahora lo que están siendo capaces es de transformar esa revolución tecnológica en dinero. Por eso viene la segunda parte de la revolución tecnológica, que además vamos a necesitar más. Creemos que puede ser el momento de estas compañías, aunque hay que ser cuidadosos y selectivos.

Con la campaña de presentación de resultados del primer trimestre dando sus últimos coletazos, uno de los factores que han influido en los balances de algunas cotizadas ha sido la fortaleza del dólar con respecto al euro, ¿cómo veremos a la divisa norteamericana? ¿Podría seguir perjudicando a las empresas que operan fuera de Estados Unidos?

La fortaleza del dólar es un factor negativo para las compañías que exportan fuera de Estados Unidos. Naturalmente que sí. Pero hay que tener en cuenta que dos tercios del beneficio del S&P 500 viene del consumo interno estadounidense. De ese tercio son las empresas más fuertes. Ahí sí que probablemente va a afectar aunque están buscando soluciones como lo que son fabricaciones locales. En vez de fabricar en Estados Unidos. Eso es verdad que están paliándolo. En los datos de exportaciones estadounidenses que hemos visto la gente en general lo está achacando a la fortaleza del dólar, pero también hay que tener en cuenta las huelgas y conflictos laborales fuertes que ha habido en la costa oeste en todos los puertos de exportación.

Cambiando de tema, el petróleo (barril de Brent) ha pasado de los casi 50 dólares a los que llegó a cotizar a la zona de los 70 dólares. ¿Veremos variar mucho al precio del barril en los próximos meses?

Nosotros vemos el entorno de los 70 dólares el normal dentro de lo que es el petróleo. Es verdad que al animarse las economías pueda haber mayor consumo de petróleo. Pero la demanda creemos que está completamente cubierta por la oferta. Por eso a día de hoy los 70 dólares creemos que es un nivel adecuado para el precio del petróleo.

Pegando el salto a Europa, la situación de Grecia es una de las más comentadas en los últimos tiempos. ¿Influye este panorama para invertir en Europa más allá del QE?

Nosotros siempre asignamos porcentajes en cuanto a las apuestas que tenemos. La apuesta porcentualmente mayor que tenemos es que Grecia no va a salir del euro, va a poder renegociar su deuda y podrá recibir también más dinero. Esto a cambio de hacer unos recortes estructurales importantes y que baje su nivel de gastos. El mayor riesgo que puede haber es el efecto contagio y ahí el primer país que puede verse afectado es Portugal. Si Portugal accede a los pagos que tiene pendientes antes de que se cierren las negociaciones con Grecia, probablemente no habría ningún problema.

Apostamos que Grecia va a poder negociar y que se va a llegar un punto de entendimiento. Con una exigencia mucho mayor de la Unión Europea. Pero lógicamente a corto plazo Grecia no puede pagar todo lo que debe.

¿Cómo ven el escenario para invertir ahora mismo en los países emergentes?


Es un mercado completamente heterogéneo. Hay mucha disparidad de países y con criterios diferentes. Se han hecho reformas en países como Indonesia, Tailandia, India, en México. Luego hay factores que les favorecen que son un petróleo barato y alimentos baratos. Lo cual lleva a que las reformas de los estados se puedan llevar a cabo y puedan tener la posibilidad de invertir más en infraestructuras y menos en las necesidades primarias de la población.