“Las bolsas emergentes en su conjunto (índice MSCI Emerging Markets) han tenido 4 años seguidos de comportamiento negativo entre los años 2011 y 2015 con una rentabilidad en ese periodo de -11%, mientras que el S&P 500, por ejemplo, en el mismo periodo tuvo una rentabilidad del +95%”, recuerda Nick Price, gestor del fondo Fidelity Funds Emerging Markets. Por lo tanto, agrega, “no es de extrañar que en 2016, los mercados emergentes recorten parcialmente estas diferencias frente a los desarrollados”.
El MSCI Emerging Markets se revaloriza un 15% en el acumulado del año. El MSCI World, que a pesar de su nombre algutina sólo a economías avanzadas, sube un 4,6%. El diferencial de 10 puntos se produce ante el espectacular comportamiento de bolsas como la de Sao Paulo, que es la gran sorpresa de los mercados con una revalorización del 36%, o alzas de dos dígitos en Asia en países como Tailandia, Pakistan, Indonesia o India, que compensan de sobra la caída del 14% del Shanghai Composite en China.
No es de extrañar que en 2016, los mercados emergentes recorten parcialmente estas diferencias frente a los desarrollados
El vuelco hacia los emergentes se produce con una mejoría en estas economías, que coincide con los signos de agotamiento en la recuperación de los países más avanzados. “Los inversores han regresado con fuerza en las últimas semanas. Las preocupaciones sobre China habían perturbado de forma notable a los inversores a comienzos de 2016, pero desde entonces se ha calmado, y a la vez la situación económica y política de Brasil ha mejorado” arguye Benjamin Melman, director de asignación de activos y de deuda soberana en Edmond de Rothschild AM. Asimismo, agrega, “el precio de las materias primas se ha estabilizado tras un largo periodo de negociación caótica”.
En la misma línea, Adrien Pichoud, economista jefe de SYZ Asset Management, coincide con la estabilización del crecimiento en China, y añade la “desaceleración contenida en India y México, y signos incipientes de que la actividad ha tocado fondo en Brasil y Rusia”. Se mantiene, eso sí, la incertidumbre en Turquía, tras el intento de golpe de Estado del 15 de julio. “La economía, aunque todavía crece, sigue sufriendo la caída de la actividad turística. Con su considerable déficit por cuenta corriente y la amenaza de rebaja de Moody's, los riesgos bajistas siguen siendo altos”, expone este experto.
QUEDA POTENCIAL
Estos mercados cotizan con un PER (número de veces que el beneficio está recogido en el precios) de 12,3 veces, frente a la media histórica superior a 16%
Los flujos de inversión hacia la renta variable emergente han encarecido sus valoraciones, pero siguen por debajo de su media histórica, según expone desde Nick Price, gestor de Fidelity. “Queda recorrido. Estos mercados cotizan con un PER (número de veces que el beneficio está recogido en el precios) de 12,3 veces, frente a la media histórica superior a 16%”. Igualmente, prosigue, al comparar las valoraciones entre emergentes y desarrollados, “se observa un descuento del 28% en los primeros”.
Estas valoraciones “no sugieren que estemos ante una burbuja”, opina Price, en contraposición con un informe de Bank of America que señalaba esta posibilidad en caso de proseguir las rentabilidades vistas hasta ahora en 2016. No obstante, el gestor de Fidelity advierte de la posibilidad de fuertes correcciones tras “un recorrido demasiado rápido”.
LA IMPORTANCIA DEL PETRÓLEO

Otros factores pueden contribuir a acelerar la recuperación de estas economías, deterioradas en la mayoría de los casos en los últimos años, y trasladar esta mejora a las bolsas. Entre estas claves están “una normalización gradual del precio del petróleo, que tiene una correlación de 0,66 con el índice de emergentes y es clave para países como Rusia, y una mayor estabilización del escenario político en casos como Argentina, Colombia, México, India o Taiwán”, apunta el experto de Fidelity.
Para Price, los inversores que se decidan por este tipo de activo deben ser selectivos. Así, apuesta por “las economías con superávit, no dependientes del precio del petróleo sino de otros factores como el consumo interno, que se beneficien de un potencial dólar fuerte en su divisa local vía un incremento de exportaciones, y que estén realizando reformas estructurales y estabilizando su régimen político, son las que pueden tener un recorrido más favorable y estable en el tiempo”.
En Fidelity apuestan por “las economías con superávit, no dependientes del precio del petróleo sino de otros factores como el consumo interno
Otro elemento a la hora de elegir los mercados con más atractivo son las reformas estructurales que estén emprendiendo para impulsar la productividad, arguye Thierry Larose, gestor de mercados emergentes de Degroof Petercam AM: “Varios países están comprometidos en mejorar la productividad, lo que a su vez reforzará su estabilidad financiera. Entre ellos se encuentran India, Indonesia, México y Europa Central, y probablemente se extenderá pronto a Latinoamérica”.
Además, Larose apuesta por el potencial de los mercados frontera, con “excelentes métricas riesgo-retorno”. Entre ellos, cita a Ghana, Uganda, Kenya, Zambia, Serbia y Uruguay, mientras que por la inestabilidad descarta a Ucrania o Venezuela.
RIESGOS: ATENTOS A LA FED
Las decisiones de la Reserva Federal (Fed) suponen otro de los grandes riesgos para las economías emergentes, si se produce una tendencia de subidas de tipos de interés que no se ha visto hasta el momento. “Un dólar más fuerte es un factor que ha preocupado a los potenciales inversores en mercados emergentes, dado que se ha visto que puede tener el efecto de reducir la liquidez fuera de las economías desarrolladas, lo que nunca ayuda”, recuerda Ana Guzmán, directora general y responsable de desarrollo de negocio de Aberdeen para Iberia. No obstante, es algo que hasta ahora no se ha producido. “Es ciertamente un riesgo, pero quizás no sea el riesgo que se pensaba que iba a ser”, sentencia.
Asimismo, “un endurecimiento agresivo en la política monetaria de la Fed llevaría a unos tipos de interés más altos en el dólar y a una reducción en el apetito de riesgo. Este giro puede poner en peligro la refinanciación blanda de los déficits presupuestarios no negligentes y las amortizaciones de bonos corporativos de los países emergentes”, añade al respecto Larose, gestor de Degroof Petercam AM.
APETITO POR LA RENTA FIJA
Los mercados emergentes no sólo han recibido flujos en renta variable procedentes de economías desarrolladas, sino también en renta fija por las escasas rentabilidades que ofrece este activo en un contexto de políticas ultraexpansivas de los bancos centrales. Este escenario ha permitido ver rendimientos de dos dígitos, ya que “los flujos mueven el mercado”, señala Romain Bordenave, co-gestor del fondo Edmond de Rothschild Fund Emerging Bonds.
Larose, por su parte, sigue viendo potencial: “Una mejora en los datos económicos y los ingresos per cápita se traducirá necesariamente en primas de riesgo más bajas y tipos de interés reales, y llevará en última instancia a la apreciación de las divisas locales. Este proceso de convergencia es la tesis principal detrás de los rendimientos atractivos que esperamos en la renta fija de países emergentes en los próximos años”.