MADRID, 31 OCT. (Bolsamania.com/BMS) .- “La rentabilidad del bono español a 10 años baja del 4% por segunda vez en el año. En la anterior ocasión, a comienzos de mayo, la perforación de esta cota fue momentánea, rebotando en las semanas posteriores hasta el 5%. Pero este segundo intento cuenta con más argumentos, y resulta menos especulativo.

La tendencia que nos ha traído hasta aquí se inició el verano del año pasado, cuando los mercados cotizaban la posibilidad de que el Euro se fragmentase, y el bono a 10 años pagaba el doble de rentabilidad que hoy. El primer tramo de mejora vino marcado por una fuerte disminución del riesgo percibido de implosión de la periferia europea, fruto de las palabras de Mario Draghi asegurando que “haría todo lo necesario para salvar al Euro”, y la presentación, ya en septiembre, del programa OMT.

La apertura de una fase risk-on en los mercados, se fue combinando con otra serie de factores, como la elevadísima liquidez existente (fruto de las políticas expansivas de la Fed y del Banco de Japón), las bajadas de los tipos de interés del BCE, y el descenso imparable de la inflación.

Otra cuestión que tuvo un efecto acelerador en la caída de la rentabilidad de la deuda fue el anuncio por parte del Gobierno de que el déficit del año pasado se sitúo en el 6,7%, cifra mejor que la esperada por el mercado. Los posteriores ajustes de Eurostat no trastocaron la sensación de que el déficit se había conseguido controlar de forma razonable por primera vez en muchos años.

Sobre estos argumentos, la deuda española continuaba mejorando. En la última fase, en paralelo a la fuerte subida de la Bolsa, ha ponderado el cambio en la percepción sobre la economía española, y el aumento de la demanda de inversores no residentes sobre el conjunto de activos españoles (entre otros, los títulos de deuda).

De esta forma, la rentabilidad de la deuda española se ha asentado en zonas ligeramente inferiores a la italiana. Al haber quedado atrás el riesgo político en el país transalpino, esta consolidación adquiere cierto cariz estructural, aunque no irreversible.

Desde los niveles actuales, el margen de mejora es ciertamente limitado. En toda esta tendencia no se ha cotizado en ningún momento el fortísimo aumento de la deuda en circulación, ni el efecto de saturación que puede tener sobre los poseedores o potenciales tenedores de deuda española. Así pues, el Tesoro español estaría muy cerca de alcanzar su óptimo de financiación. Esta circunstancia se ha producido con el rating del Reino de España en mínimos (a la vista de una probable mejora de su calificación en los próximos meses).

Del hecho de que el bono español quede anclado en este entorno depende en gran media que la factura de intereses pagados por la deuda no alcance cotas dramáticas, y no trastoque de forma sustancial el esquema de recuperación que se ha trazado”.

M.G.

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