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Sin embargo, como apunta Inés Goñi, psicóloga de Quirónprevención, “aprovechar el tiempo en vacaciones no siempre significa llenar cada momento con actividades. Muchas veces significa permitirnos bajar el ritmo y descubrir que descansar también es una forma de aprovechar el tiempo”.
¿Por qué nos cuesta tanto bajar el ritmo?
Durante gran parte del año vivimos organizados alrededor de horarios, responsabilidades y demandas constantes. Cuando esas exigencias desaparecen de forma repentina, nuestro cuerpo y nuestra mente no siempre se adaptan al mismo ritmo.
Por eso, es frecuente experimentar cierta inquietud cuando dejamos de hacer cosas. No significa que no sepan descansar, sino que necesitan un tiempo para adaptarse a una forma diferente de estar. Descansar no consiste únicamente en dejar de trabajar; también implica sentir que podemos bajar el ritmo sin sentir que deberíamos estar haciendo otra cosa.
Recuperar un ritmo propio
No existe una única forma de descansar. Más que organizar las vacaciones alrededor de una lista de tareas o expectativas, puede resultar útil preguntarnos qué necesitamos en cada momento.
Descansar también implica permitirnos cierta flexibilidad. No todos los días necesitamos lo mismo, y poder adaptar nuestro tiempo a esas necesidades también forma parte del descanso.
Cuando convertimos el descanso en otra exigencia, es fácil que aparezcan la frustración o la sensación de no estar disfrutando “como deberíamos”.
El descanso también puede ser activo
En muchas ocasiones, también encontramos descanso en aquellas actividades que nos permiten cambiar de ritmo o conectar con el momento presente. No se trata tanto de la actividad en sí, sino de cómo nos hace sentir mientras la realizamos.
“Hay actividades que, aunque impliquen movimiento o dedicación, pueden ayudarnos a recuperar una sensación de calma y equilibrio. Identificar cuáles son esas experiencias para cada persona también forma parte del descanso”, señala Goñi. Y más que preguntarnos si estamos aprovechando suficientemente las vacaciones, quizá resulte más útil preguntarnos cómo queremos sentirnos cuando terminen.
Habitar el verano con más presencia
El verano puede ser una oportunidad para recuperar una relación diferente con el tiempo. No se trata de exprimir cada día ni de obligarnos a descansar "como deberíamos", sino de permitir que el cuerpo y la mente encuentren un ritmo que se ajuste mejor a lo que necesitamos.
Porque aprovechar el tiempo en vacaciones no siempre consiste en llenarlo. Muchas veces consiste en recuperar la libertad de decidir cómo queremos vivir nuestro tiempo y crear las condiciones para que el descanso pueda aparecer.

