El cáncer de próstata supone el 21% de los tumores que se diagnostican en España, siendo el más frecuente entre los hombres. Tanto es así, que la Asociación Española Contra el Cáncer estima que en 2015 esta enfermedad la padecerán 30.000 hombres españoles, afectando en mayor medida a aquellos mayores de 60 años. En este sentido, un estudio realizado por American Medical Systems (AMS)[2], compañía especializada en dispositivos médicos para la salud pélvica, desvela que al 74,6% de los españoles le preocupa sufrir un cáncer de próstata, a pesar de que solo el 16% de los varones encuestados cuentan con antecedentes familiares de esta enfermedad. No obstante, solo el 12,7% de los varones se someten a las revisiones anuales aconsejadas por los especialistas.

Detección del cáncer de próstata

El diagnóstico precoz y preciso del tumor es fundamental para establecer un tratamiento adecuado. Algunos de las principales alertas a tener en cuenta son el PSA (antígeno prostático específico) elevado, un tacto rectal anormal o los antecedentes familiares. En la actualidad, existen principalmente dos formas de diagnóstico. La primera de ellas implica, tras un análisis de sangre y de orina, una biopsia transrectal eco-dirigida en aquellos varones que presentan riesgo y, la segunda de ellas se basa en el diagnóstico a través de la imagen.

Posibles secuelas de una prostatectomía radical

La prostatectomía radical ha sido y sigue siendo el estándar de tratamiento de estos tumores, en pacientes con una larga expectativa de vida. Esta técnica ofrece muy buen control oncológico de la enfermedad, pero no está exenta de efectos secundarios importantes. Los hombres intervenidos experimentan secuelas que afectan en gran medida a su calidad de vida e incluso a su salud psicológica. Tanto es así, que del estudio de AMS se deriva que el 18,2% de los españoles teme operarse por miedo a sufrir consecuencias como la incontinencia urinaria o la disfunción eréctil. 

“En los últimos años hemos asistido a un gran sobrediagnóstico y sobretramiento de esta enfermedad, sobre todo en casos de bajo riesgo; debemos ser conscientes que un gran número de pacientes presentan secuelas funcionales importantes, y que no se han beneficiado de un aumento de supervivencia claro, debido a que muchos de los tumores tratados mediante cirugía radical, en sí mismos,  no tenían capacidad biológica de afectar a la vida del paciente”, añade el Dr. Juan Ignacio Martínez‐Salamanca, del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda y del Centro de Urología Médico-Quirúrgico de Madrid.

Soluciones quirúrgicas para la mejora de la calidad de vida

Hoy en día existen soluciones efectivas y eficaces que permiten acabar con las disfunciones pélvicas masculinas más comunes tras una prostatectomía radical. El cabestrillo o malla quirúrgica reposiciona la uretra devolviendo al paciente el control de vaciado de su vejiga y el esfínter urinario artificial realiza la función propia del esfínter permitiendo retener y expulsar la orina de una forma controlada, mejorando de una manera evidente la incontinencia urinaria.  Por otro lado, la prótesis de pene es la mejor opción quirúrgica para acabar con la disfunción eréctil. Se trata de un implante hidráulico completamente interno e imperceptible al ojo ajeno, características que también comparte el esfínter urinario.

“Para aquellos pacientes que conviven con estas dos disfunciones, la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil, los implantes dobles les permiten acabar con ambas en una solo acto quirúrgico. Con una sola incisión escrotal se implantan tanto el esfínter urinario como la prótesis de pene, mejorando en gran medida la calidad de vida de los pacientes, incluida su vida sexual”, concluye el Dr. Juan Ignacio Martínez‐Salamanca, del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda y del Centro de Urología Médico-Quirúrgico de Madrid.

[1] Datos extraídos de la Asociación Española Contra el Cáncer

[2] Estudio elaborado entre una muestra de hombres españoles mayores de 45 años



 




[1] Datos extraídos de la Asociación Española Contra el Cáncer

[2] Estudio elaborado entre una muestra de hombres españoles mayores de 45 años