Parece que han descubierto la pólvora los sesudos analistas al indicar que los bancos tienen actualmente aversión a prestar dinero, sobre todo a las PYMES, con el fin de aliviar sus estados financieros para poder invertir en activos productivos, dado el riesgo existente y la poca demanda.

Para ello, el BCE se plantea ahora diferentes opciones y la que parece más factible sería comprar valores respaldados por activos (ABS). La realidad ahora es que los bancos no prestan dinero y se curan en salud porque les resulta más rentable y fácil no darlos que concedérselos, y que después no se los paguen, ya hablamos la semana pasada de las nuevas provisiones implantadas o recomendadas por el BdE, que ajustarán aun más la liquidez de los bancos sumándose a la difícil situación existente.

En nuestro país también andan con discursos trasnochados o diciendo obviedades de tontos contemporáneos, como que “ningún supervisor puede obligar a dar crédito sin una demanda solvente”, pero actualmente ¿qué es una demanda solvente? aquella que impide dar un crédito por la morosidad tan elevada existente en los bancos por miedo a aumentar esa tasa haciendo lo necesario para poner muchos palos en la rueda para denegarlos.

Los bancos han utilizado y utilizan las facilidades de crédito y los recursos recibidos, sobre todo en las entidades rescatadas, para sanear sus maltrechos balances en primer lugar y, en segundo lugar, colocarlo en deuda pública mucho mas rentable, aliviando la situación financiera de la Administración; dándose la paradoja que esas mismas entidades no facilitan la financiación de certificaciones o anticipos sobre trabajos realizados a las mismas Administraciones Públicas. ¿Cómo se puede explicar que permanezcan en beneficios las entidades financieras, mejoren márgenes sino hay negocio productivo en la economía real? ,la contestación es muy fácil, por el círculo vicioso que conforma esta forma de operar para las entidades financieras pero que estrangula la economía real del país.

Estamos en una situación de crisis y, como tal, procede un desapalancamiento importante y además, como contrapartida, una menor demanda de capitales para inversión. Las perspectivas no mejoran al igual que la demanda en PYMES y familias más propensas a mantener sus ahorros si los hay para poder solucionar estas largas situaciones de dificultades, siendo esto un elemento más a considerar.

Otra parte importante del problema que afecta a la demanda de crédito son los tipos de interés y comisiones de los créditos que llegan a concederse (superiores al 10%) a estos tipos no se puede invertir dado que los márgenes están por debajo de este precio.

Ocho o nueve puntos por encima del Euribor es prohibitivo y poco real, además de que en nuestro país no hay un mercado alternativo financiero como existe en otros países para aliviar o diversificar la financiación por otros canales. No se puede condenar a las PYMES y las familias a pagar créditos caros como única vía para estar vivos y resistir esta situación.
El mercado alternativo de emisión de pagarés y otros instrumentos choca con barreras que lo hacen complicado y difícil. La nula presencia de incentivos y las barreras de la información, así como la poca base o amplitud del mismo, hacen inviable estas nuevas alternativas poco consolidadas. Por lo tanto lo único que puede hacer mover esta situación es el recurso a los ABS respaldado por créditos al consumo, financiaciones varias o tarjetas de crédito que en definitiva es inyectar más dinero a los bancos siendo el destino financiación de pymes.

Parece que ahora se observa que es necesario compaginar la austeridad sufrida hasta la fecha con medidas que incentiven la economía productiva para salir de esta rotonda de la crisis. Solamente con medidas de austeridad no se puede llegar a la solución del problema. Para llegar a este resultado, ¿por qué haber esperado tanto? esto ya funciona en EEUU, ¿por qué tardar tanto en aplicar estas medidas que en otros países ya han funcionado?


Rafael Montava Molina
Consultor Financiero Empresarial
rafaelmontava@hotmail.com