Después de la comparecencia del gobernados Sr. Draghi, hace casi una semana y tras la instantánea reacción virulenta, los mercados se han serenado incluso parecen haber entrada en una senda de mayor tranquilidad, al menos la reacción del precio de los activos financieros así parece confirmarlo.
 Sin embargo hay un detalle que demuestra que esta tranquilidad es aparente: el volumen, el cual es pírrico. Cuando esto ocurre la intranquilidad de los mercados es mayúscula.

Ciertamente y desde el punto de vista macroeconómico la solución sigue siendo enormemente compleja. Inglaterra y Francia ya nos han advertido del retroceso de sus economías. EE UU se muestra preocupado por el enorme impacto que la crisis mediterránea esta acarreando a su economía, la cual debe hacer frente al agotamiento de las medidas fiscales. Alemania muestra tanto en los datos registrados como en los indicadores adelantados un fuerte deterioro de la actividad presente y especialmente futura. China da síntomas preocupantes de debilidad de su demanda interna que en un momento donde sus exportaciones se ven frenadas, genera dudas. Pero todo el mundo y en especial los inversores tienen sus ojos puestas en Europa y concretamente en España e Italia, así como en Grecia.

Las noticias que nos llegan desde Grecia son muy delicadas. Se ve como la frágil economía helena, después de las rígidas medidas de austeridad impuestas, es incapaz de crecer. La previsible caída del 10% del PIB muestra la inoperancia de la troika, una vez más hará falta una nueva línea de liquidez para que Grecia no haga default, impago. Cobra cuerpo que este país anunciará que no puede seguir haciendo frente a los pagos de la Deuda y casi con seguridad que abandona el euro, recuperando el margen de política monetaria propia y volviendo al dracma. Es una noticia preocupante y además el momento es probablemente el pero de todos.

Durante el mes de septiembre y octubre el euro se juega su existencia. España e Italia deben hacer frente, especialmente la última, a importantes vencimientos de deuda. La refinanciación se contempla difícil, muy difícil, tanto por las exigencias en materia de tipos como por la demanda de los títulos. Mientras tanto la UE, con todas las presiones mundiales, debe abordar la definición del rescate de España e Italia. Efectivamente Italia y España parecen llamadas a pedir el rescate, al menos las cuentas públicas, sin esa ayuda, parecen no encajar. El área euro, con Alemania a la cabeza, deben diseñar las líneas y las exigencias del nuevo rescate, esperemos que visto el ejemplo griego sean conscientes de que la austeridad “per se” no es sinónimo de éxito sino más bien de fracaso. Vamos a entrar en una época de rumores, desmentidos, declaraciones oficiosas: FEEF, MEDE, orden de prioridad de los deudores, MoU, BCE, Bundesbank encabezarán la práctica totalidad de titulares de la prensa económica y general. Encima en España la llegada de la primera ayuda a los bancos, la publicación de las auditorias individuales de los bancos, la situación de las CC AA, el paro y la sombra de fuertes movimientos sociales complican aún más las cosas.

A partir de ahora la macroeconomía, la política monetaria, los tipos de interés, las subastas de Deuda Pública estarán en los análisis de todos los analistas. En este sentido destacar que cobra una especial importancia el análisis de la pendiente de la curva de tipos de interés de cada país, es decir los diferenciales del corto y el largo plazo para conocer la suerte de los mismos. También el diferencial depo-repo, para detecta la normalización del mercado interbancario. Como no y por último el análisis de las numerosas subastas de Deuda que vienen: tipos, peticiones (nacionales e internacionales, aceptaciones. Por tanto el més I después de Draghi es un mes para el análisis macroeconómico.

Miguel A. Bernal
Profesor colaborador de BME