Desde la quiebra de Lehman todo el mundo parece que se dio cuenta, y especialmente todos los estamentos políticos, de la desregulación en que vivía el sistema bancario y ahora el péndulo se ha pasado a la parte contraria, todos por diferentes razones e intereses quieren regularlo, especialmente a los que más les afectaría.
Está claro que nos damos cuenta muchas veces de un problema cuando sus consecuencias ya están surtiendo efecto y parece normal que los observadores advirtieran que un puñado de grandes bancos tiene casi el 50% del PIB mundial y esa concentración de riesgo no puede ser nunca buena. El Consejo de Estabilidad Financiera advierte de que este riesgo puede hacer tambalear toda la economía mundial, cuando uno de los bancos tenga problemas y arrastre a los otros produciendo los efectos ya conocidos de crisis mundial.

Estas situaciones solo se corrigen, según los expertos, de dos maneras: mediante la obligación de aumentar más su capital propio, llegando - como se llegará en suiza en el 2019 -al 19% y por otra parte, fraccionando las entidades en unidades más pequeñas. Todo ello evidentemente tiene sus razones y son muy simples, como casi todas las cosas. Cuando obligas aumentar el capital propio de las entidades financieras, estás convirtiendo en un deudor seguro a la entidad. No se puede jugar con capitales mínimos como hasta ahora para que el riesgo de impago lo cubra siempre el estado y los accionistas se salgan de “rositas”. Y en segundo lugar, si se fraccionan las entidades en unidades más pequeñas, el peligro de que una de ellas quiebre no arrastra en cadena a las demás ni produce una crisis de consecuencias imprevisibles, eliminando el axioma de que la entidad es demasiado grande para caer, como siempre dicen los políticos, porque siempre serán perdidas asumibles por sus accionistas. Esto ya está ocurriendo desde hace muchos años en EEUU donde mensualmente desaparecen del mercado entidades que han gestionado mal sus riesgos, quiebran y se cierran, y los que pierden son los depositantes y sus propietarios.

En todo este estado de cosas siempre hay que distinguir la buena gestión de riesgos por estar bien concedidos, diversificados, garantizados etc. con salidas factibles y sobre todo asumibles por el deudor, de los riesgos dudosos y muy “ riesgosos”. Si concedemos riesgos a fondos de inversión buitres, o como queramos llamarles, si le va mal a ellos les irá mal a la entidad que se los concedió. Hay que recordar el refrán antiguo “si el banco te concede un crédito de un millón , el banco te tiene cogido, si te concede mil millones tu tienes cogido al banco “ esa es la pura verdad y si ello lo extrapolamos tendremos resueltos muchos de los problemas financieros.

Para hacer frente a todo este cúmulo de cosas, después de los memorándums y otros documentos similares , aparece ahora el testamento bancario, medida que ya está en práctica en EEUU pero no en esta parte del globo, y ello no es más que como su propio nombre indica un testamento, en el cual están decididas de antemano, si hay problemas que es lo que hay que hacer para disolverlo sin que como siempre tenga que ser el papa estado quien rescate a la entidad, sin mayores problemas para los socios que tienen su propiedad.-Con esta medida se pretende saber antes de que ocurran cuál es el sistema de evacuación cuando se incendia la casa ¿Solucionará esto el problema? No lo creo. En mi modesta opinión, el problema está en la gestión del riesgo y la avaricia de ganar más para sus accionistas, con lo que se relajan las medidas de prudencia. Un banco es como una empresa unas veces se gana más y otras menos, no puede ser que siempre se gane más que el trimestre anterior o el año anterior, esta espiral conduce a lo que todos conocemos –nuestra situación actual—se forman gigantes con pies de barro.

La UE tuvo que invertir 1,6 Billones de euros en el rescate a bancos, nos imaginamos todos si se hubiera destinado este montante a otros fines, el cambio hubiera sido radical, ahora la dirección de la economía europea, Sr. Merkel, pretende imponer esta medida testamentaria en el 2013 con el fin de que las entidades que operan a nivel mundial con base en Europa lo preparen con el fin de caminar en la unión bancaria que se prepara. No olvidemos que Alemania pone muchas veces palos en las ruedas porque defiende a sus entidades financieras, muy tocadas con la crisis de los bonos. No se quiere oír hablar de quitas porque los principales afectados serían los bancos alemanes, por lo que el camino se antoja difícil siempre que no se vaya por la senda que sea conveniente a las entidades financieras alemanas.

Como hemos comentado, esta medida ya se aplica en Estados Unidos y es la columna vertebral, parece ser, de la reforma del presidente Obama. Estos documentos detallan entre otras cosas conexiones de cada departamento, su volumen e importancia dentro del banco, sus filiales vinculadas, la diversificación de los riesgos, las medidas de control, en caso de problemas como se atajan salidas para cada problema etc. etc., no se conocen a fondo estos documentos aun pero las líneas maestras deben de ir por ese camino.
En Alemania ya se está trabajando en este testamento cosa que deberíamos copiar en nuestro país para estar preparados y no ir a remolque de otros como siempre nos ocurre.

Rafael Montava Molina
Consultor Financiero Empresarial
rafaelmontava@hotmail.com