Los mercados financieros afrontan el fin de la crisis sistémica con la recesión asomando la cabeza. La economía mundial está atravesando desde 2.007 un período absolutamente turbulento, pasando por una etapa de controvertidas crisis económicas de gran magnitud; crisis subprime, credit crunch de Lehman Brothers, recesión mundial, extrapolación de la crisis del sector privado al sector público, austeridad y deflación. Lo que consigue llevar al mundo a una nueva recesión.
Los años han sido convulsos y las bolsas nos han mostrado una gran controversia, entre una bolsa americana reflejando un ciclo económico expansivo adulterado y un ciclo económico depresivo en Europa, reflejo de la enorme crisis sin recuperación en forma de "L".


* Comparativa entre IBEX 35 y Dow Jones.





El mundo inundado de liquidez

Los principales bancos centrales han declarado la guerra al riesgo sistémico. El notable riesgo de colapso del sistema financiero global es sin duda una posibilidad real, por ello los bancos centrales de Japón y la FED decidieron el pasado mes de octubre anunciar la prórroga de sus programas de relajación cuantitativa, en el caso de la FED con carácter ilimitado y el BCE comandado por Draghi, asumió la responsabilidad de dar un serio aviso a los bajistas, con compras ilimitadas de bonos de los países que soliciten ayudas al FEEF.

La inflación no me preocupa

Una de las dudas que me surge al tratar de interpretar este tsunami de liquidez, radica en la inflación. Es fácil llegar a la conclusión de que con estas medidas se incremente la M3, pero los datos nos muestran que de momento la M3 crece a un controlado ritmo del 4% anualizado.

Por otro lado, el excesivo endeudamiento de las familias, la delicada situación del mercado laboral y los programas de austeridad de los gobiernos, hacen poco probable un repunte de la demanda global, por consiguiente, de la inflación.

Finalmente, la pésima situación del sistema financiero evita que el dinero circule en el mercado interbancario, lo que provoca mayores dificultades para las empresas y dificulta la recuperación del mercado laboral.


Riesgo sistémico

Como podemos comprobar la deflación está en el ojo del huracán y los bancos centrales combaten el riesgo sistémico a sabiendas de que el enorme contrapeso deflacionario, es una ventaja que les obliga a ser radicales en sus programas de relajación cuantitativa. El riesgo inflacionario es combatido por la enorme crisis económica y eso nos brinda la posibilidad de contender de forma contundente el riesgo de colapso del sistema financiero.


¿Qué podemos esperar de las bolsas?

Este escenario macroeconómico tan adverso y apasionante, nos llena de controversia, pero en estos momentos, debemos pensar en la estructura propia de Mr. Market y entender cómo funcionan los mercados financieros.

Los fondos de inversión rebalancean sus carteras en diferentes activos, especialmente renta fija y renta variable, en función de variables como el riesgo país y las diferentes primas de riesgo exigidas, entre diferente tipos de activos. Según Merrill Lynch, desde 2.006 los fondos de renta fija han recibido inversiones por valor de 731.000 millones de dólares, mientras que los fondos de renta variable han desinvertido 566.000 millones de euros.

Estas inversiones, han ido a buscar refugio a bonos de elevada calificación crediticia y en Europa, el bono alemán ha sido el gran ganador.

Sin embargo, todo en la vida tiene un punto de inflexión. No podemos olvidar que en algunos activos la rentabilidad real es negativa y que precisamente las medidas del BCE, encaminadas a comprar bonos, llevarán de forma implícita a relajar las primas de riesgo. Relajar las primas de riesgo, implicará mejorar el coste de financiación y probablemente llevará a rebalancear las carteras de los fondos de inversión. Este rebalanceo podría ir a buscar riesgo en bonos de la periferia, lo que podría servir, para seguir ajustando la prima de riesgo y eso implicaría una menor exigencia en la rentabilidad por dividendo de las bolsas, lo que se traduciría en sobreponderar la renta variable.

Por este motivo, creo que podemos asistir a un importante rally de la bolsa Europea y española, pero debido más a una reestructuración de las carteras de los grandes fondos, que a una mejora microeconómica, puesto que el crecimiento de los beneficios empresariales, seguirá probablemente a un ritmo anémico.

Ante este escenario, tengo grandes dudas. Por un lado, nos encontramos con una bolsa americana, que si atendemos a su estudio sectorial, está en fase avanzada de su tendencia alcista formando un posible techo y una bolsa europea que se encuentra en su fase inicial. Si tenemos en cuenta la pauta estacional de final de año, podemos esperar subidas en las bolsas europeas, comprando Eurostoxx50 por encima de 2.580 e IBEX35 por encima de los 8.000 puntos.

El mejor comportamiento relativo de las bolsas europeas respecto a las americanas me hace decantarme por la bolsa europea, especialmente la española.


* Evolución del Eurostoxx50




* Evolución del IBEX 35



Gisela Turazzini