El fin del Quantitative Easing tres (QE3) es una posibilidad, pero sólo eso. Es lo que decía Bernanke en su rueda de prensa sobre las previsiones económicas de los Estados Unidos. 

El presidente de la Reserva Federal advirtió también de que una retirada precipitada del programa de compra de activos (bonos…) no sería un plus para la economía. De hecho, añadía que un endurecimiento prematuro de la política monetaria podría llevar a una subida temporal de los tipos de interés, pero con riesgo de ser reducidos poco después porque se acabe la recuperación demasiado pronto o, incluso, propiciar una caída de la inflación -letargo en el que la FED no quiere caer bajo ningún concepto-.

Queda claro que Bernanke no duda de la efectividad del programa de compras a pesar de que algunos de los miembros de la FED, contrarios a una prolongada expansión monetaria, habían salido a la palestra los últimos días adelantando una posible retirada del QE a finales de este año 2013. El argumento de Bernanke para defender la actuación de la FED es poco discutible: sí se están notando efectos positivos en la economía real a pesar de las críticas, como es en el aumento del gasto de los consumidores o en la reactivación del sector inmobiliario, al tiempo que se contrarresta el posible fin de la recuperación o unos incipientes riesgos deflacionistas -desde luego, los que argumentan una burbuja o riesgos inflacionistas, parece que se están precipitando, de hecho lo llevan haciendo años-.

Por otro lado, Bernanke describió la política fiscal como restrictiva y citó los riesgos de inestabilidad procedentes todavía de Europa. En cuanto al mercado laboral americano, está mejorando pero aún no lo suficiente. De ahí que la FED continúe con su laxa política monetaria a un ritmo de compras de 85.000M $ al mes, que podrán ser ajustados según la evolución del empleo (ha de caer más) y de la inflación (mientras esté controlada y sea estable, seguirán teniendo luz verde para más inyecciones de liquidez). El presidente de la FED da por hecho que discutirán en próximas reuniones el fin del programa de compras de activos, pero que éste será gradual y subraya que si la recuperación da síntomas de agotamiento, deberá ser pospuesto por más tiempo aún.

Total, que tenemos QE para rato. Las bolsas lo agradecen y sorprendentemente el dólar se fortalece.



Reconozco que el movimiento en divisas es el que más me llama la atención dado que hasta la fecha cada uno de los anuncios de un QE, o prolongación de cada uno de ellos, traía consigo una devaluación del dólar. Pero no en esta ocasión. Ojo porque ésta puede ser la señal definitiva de que la economía norteamericana podría marchar sola y al finalizar el QE3, ser el último de esta magnitud en mucho tiempo para dar paso a una era de restricción monetaria, acompañada de sólido crecimiento económico y de riesgos inflacionistas -controlados en un principio-. Con la prolongación del QE3 este escenario parece haberse adelantado, en lugar de retrasarse, dada la apreciación del dólar.

Pablo del Barrio
Agente de Inversis Banco
www.pablodelbarrioquintana.es