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    Margen de explotación

    ¿Qué es el margen de explotación?

    El margen de explotación es la cifra obtenida dividiendo el resultado de explotación por la cifra de negocios, multiplicado por cien. La cifra de negocios es el producto de las ventas y de los servicios. El resultado operativo se obtiene restando de la cifra de negocios todos los gastos de explotación. Según la definición que da la OCU, se entiende el margen de explotación como la cifra obtenida dividiendo el resultado de explotación por la cifra de negocios, multiplicado por cien. La cifra de negocios es el producto de las ventas y de los servicios. El resultado operativo se obtiene restando de la cifra de negocios todos los gastos de explotación.

    El margen de explotación también es conocido con el nombre de EBIT o margen operativa y se dedica a medir la rentabilidad de una compañía sin tener en cuenta el pago de los impuestos y de los intereses generados por la deuda. Así, es un ratio que se suele utilizar para saber qué empresa tiene un modelo de negocio más rentable sin contabilizar la fiscalidad a la que está sometida o los intereses que abona para satisfacer la deuda que tiene contraída. Se hace, especialmente, porque se cree que calcular los impuestos y los intereses no es útil para medir la calidad y la gestión de un negocio en concreto.

    ¿Cómo se calcula el margen de explotación?

    Lo cierto que hacer el cálculo no es complicado y, de hecho, algunas empresas suelen dar el dato cuando presentan los resultados sin necesidad de que tengamos que calcularlo nosotros. Aún así, la fórmula es bastante simple. Tendremos que saber el resultado de explotación de la empresa y la cifra de negocios. El resultado de explotación se entiende como la cifra de negocio menos los gastos de la empresa. Dentro de este resultado se restan las amortizaciones o gastos de producción. Mientras que la cifra de negocios es el importe neto de las ventas y se suele definir en contabilidad como la cifra anual de negocios. Así las cosas, la fórmula a realizar es la siguiente:

    Margen de explotación = resultado de explotación de la empresa / cifra de negocios x 100

    A la hora de interpretarlo, es tan simple como a mayor dato, mejor valoración debemos darle a la empresa, en líneas generales. Aunque, no deberíamos fiarnos únicamente por este dato, ya que el EBIT no tiene en cuenta los intereses que abona una compañía, ni los impuestos. Esto hace que estemos prescindiendo de dos elementos que podrían alterar la solvencia de la empresa al no contabilizarlos. Así, aunque es un ratio muy utilizado para medir el negocio, no debe tomarse de forma individualizada para decidir invertir o no en una compañía en concreto.

    Diferencia con el EBITDA

    El EBITDA es el margen bruto de explotación de la empresa antes de deducir los intereses, amortizaciones e impuestos. Se considera por un lado que los intereses que paga una empresa dependen de su nivel de endeudamiento y de los tipos de interés vigentes, y por consiguiente no dependen del negocio en sí. Por otro lado, las amortizaciones dependen del valor contable de las inversiones realizadas y de los criterios de amortización aplicados por la empresa para lo cual hay un cierto margen de discrecionalidad.

    Aunque son dos indicadores muy parecidos, no son iguales. Ya que el EBITDA no tiene en cuenta tampoco las amortizaciones o depreciaciones que sufre la empresa. Mientras que el EBIT sí lo contabiliza de forma intrínseca. Así, a pesar de que pueden parecer muy similares, no son iguales y no se contabilizan de la misma manera. De hecho, para calcular el EBITDA hay que sumar el resultado de explotación, también conocido como EBIT, más las provisiones y más las amortizaciones. En definitiva, es la suma de los ingresos totales, menos los gastos operativos y los no operativos.

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